Canciones que podrían acabar con tu vida

jason derulo

O que podrían hacer que acabes tú con alguna…

La música se ha creado para despertar nuestros sentimientos, o en muchos casos apaciguarlos. En definitiva, la música te remueve por dentro, llegando a conseguir que cambies de humor de una manera inmediata. Todos tenemos una (o unas cuantas) canciones favoritas, o simplemente temas que hacen que tu cuerpo se menee a ritmo del buen rollo. Otras tantas te suponen emotividad y pueden hacer que se te salten las lágrimas.

Uno de los grupos que tienen canciones que te elevan a la grandiosidad, que entrecortan la respiración, es Queen. Aunque no se enmarca dentro de mi estilo musical preferido, hay que reconocerle a Freddy Mercury esa capacidad de remover el interior de cualquiera. Sino que se lo digan a los futbolistas (o a los colegas chuzos de bar) con We are the champions, a los catalanes con Barcelona y a mí misma con Bohemian Rapsody. Dios, qué cambio de ritmos tan buenos. Hace que desempolve mi guitarra imaginaria y menee la melena como si fuese Slash.

Otras son las típicas que te hacen menear la cabeza con un ritmo monótono y silbar a continuación. Estas también producen felicidad y al mismo tiempo relax y paz interior. Un gran ejemplo es el de Toyota Auris, momento de caótico atasco, que el protagonista ignora mientras disfruta de una canción dentro de su coche.

http://youtu.be/t0l9GMcOF-g

Pero hoy no estoy aquí para analizar las canciones que te hacen sentir bien, sino las que despiertan en ti el espíritu de Jack El Destripador. Esas canciones que hacen que deeses que regrese la Inquisición para que las entierre junto a un montón de libros de ciencia. Deberíamos plantear esta cuestión. Si uno de los motivos de defensa de esas fiestas sanguinarias como la reciénte del Toro de La Vega de Tordesillas es la tradición, ¿podría regresar a caso la Inquisión? No hay en el mundo una tradición más castiza que esta, así que puestos a defender lo tradicional que escribe la historia a este santo país de panderetas (citando a Melendi), reclamemos la Inquisición y que se centre en el mundo de la música. Ah no calla, que ya tenemos la SGAE. ¿Dónde están cuando se las necesita?

Después de este capotazo a los profiestas medievales, prosigo con mi particular destripamiento a esas canciones que enervan mi ser hasta la más malévola de las maquinaciones asesinas. En mi trabajo, escuchamos Europa FM, que te trae los mayores éxitos de ayer y hoy. Los de ayer habrán sido un camino de rosas, pero los de hoy generan violencia y destrucción. Queridísimo señor don Jason Derulo, ¿qué hemos hecho mal en otra vida estos humildes mortales para que nos castigue con su nueva canción? Esa combinación de sonidos repetitivos que hacen que pienses en buscar tu dirección y darte una paliza hasta que emitas los sonidos que has creado. Y una pregunta mejor… ¿cuánto ha pagado tu productora para que suene en la radio 100 veces al día? ¿Por qué has hecho que el gran Snoop Dog haga semejante basura?, ¿por qué antes de que empiece a cantar don flacucho suenan unos silbidos que parecen Expendiente X? ¿por qué bailas como un pollo mientras suenan unos silbidos que parecen un grupo de palomas en pleno apareamiento?

Por si esta canción no podría ser más deplorable, me he aventurado, cual kamikaze musical, a interesarme por la letra que decora semejante obra maestra. Y me ha explotado en la cara. Paso a detallar alguno de los extractos del que desde hoy debe ser llamado Shakespeare negro. “Tus nalgas encienden a dos planetas/ Yo me voy de cabeza, y hago un bocadillo de jamón en sus nalgas/ Porque tú sabes perfectamente qué hacer con ese culote, así que menéalo/ Porque sabes qué hacer con ese gran trasero gordo ¿Cómo encaja todo eso en esos jeans?” Esta letra sólo podría entenderse si la estuviese recitando Mickey Donovan.

Como diría Alonso Caparrós,  Quéee bonito, qué bonito! Pero por si no tuviésemos suficiente con esa habilidad para crear sutiles palabras, el señor de los rulos, añade “Voy a sacarte mi pene enterito, voy a penetrarte profundamente. / Luego te lo sacaré, y me lo limpiaré. / Cómetelo, saboréalo, ámalo, u ódialo” Qué detalle señor de los rulos, después de penetrar analmente a su damisela, se digna a asearse el miembro para que ella puede acabar el trabajito con una singular felación. Así que bellas damas, antes de silbar este deshecho humano, por favor párense a pensar en esta letra que podría conformar la banda sonora de cualquier película de Nacho Vidal.

Después de esta Quinta Sinfonía moderna, que tendrá más pitidos que letra en Estados Unidos, paso a sugeriros otra canción o bueno, toda sus canciones, de una gran pequeña artista. La elegida es Ariana Grande. Tiene una voz tan aguda que no podría dar un concierto en un radio de 50 kilómetros del Palacio de Cristal. ¿Es su voz o falsete? Su timbre hace que mis neuronas se quieran desprender de mi cerebro una por una para evitar un nuevo Big Bang. ¿Puede decirle alguien que canta como un gato al que le acabas de pisar el rabo?

Y  el último Emmy se lo quiero otorgar a un grande, cuya carrera artística es más indiscutible que la de Miguel Ángel Buonarotti. Abraham de Gandía Shore, que cual David Guetta, se lanza al mundo dj. Sí señores, el genio de los realitys se atreve con la música, y de qué manera.

Innovador, fresco, y con una letra que avanza el nivel intelectual de sus protagonistas. No podía ser de otra manera después de la gran introducción del más importante orador desde Pericles, el inimitalbe Kiko Hernández.

La canción promete desde el principio, con lo que viene ser el asesinato de un tema de Ace of Base “All that she wants” que curiosamente da nombre al temazo reggaetonero. Pero eso sí, interpretada en un pulcro castellano, a sabiendas que los españoles tenemos problemas con los idiomas. No quieren que te pierdas ni un sólo ápice de este ensayo que ha llevado años y años de investigación previa, entre grandes tomos de enciclopedia. Yo desde aquí no puedo hacer más que deleitarte con versos de su labrada obra “Ella lo que quiere es reggaeton y mambo / Pa’ estar gozando / Ella lo que quiere es estar toda la noche…” El uso de puntos suspensivos denota una cierta empatía con su público, quieren que demos rienda suelta a nuestra imaginación para adivinar que puede querer ella después de tanto reggaeton y mambo. ¿Estudiar métodos de alquimia?, ¿resolver el problema del calentamiento global?, ¿aplicación de energías renovables? Demasiadas cuestiones sin resolver, en este cerebro tan simplón como es el de una humilde servidora.

A diferencia de el de los rulos, estos hombres intentan defender a la mujer que, aunque quiera reggeaton y mambo, “No eres tú mas hombre porque grites y la humilles “ Estos hombres elevan al populacho hasta la más culta de las obras de arte escritas. Palabras que no habrías leído ni escuchado en tu vida componen una rima imposible, que a ti cultureta de peluquería, jamás se te hubiese ocurrido. “No le interesa tu dinero chulo, te lo metes por el cu..” Incluso no acaban la palabra, otro nuevo gesto de empatía con su público. Ellos han nacido para la enseñanza, su vena docente es indomable, como el señor Will Hunting.

 “A ella no le gustan los machitos con chupete” Abraham García y Panorama derrochan talento por los cuatro costados. Se atreven incluso con figuras retóricas, con las que cualquier plumilla se sentiría incómodo. ¿Dónde estaban estos artistas cuando los Ramones triunfaban en CBGB? Ellos hubiesen sido los verdaderos revolucionarios del año 77.

Como habéis podido comprobar, si conocéis estos temazos o habéis tenido la valentía pretoriana de apretar el play, estas canciones son perjudiciales para la salud. Lo menos que te puede pasar si las escuchas con asiduidad es que te reviente un tímpano. Los siguientes síntomas pueden ser náuseas, subida de la presión arterial, mareos… Y lo peor de todo, si las escuchas en un ambiente contrario al ocio, puede afectar a su salud mental.

Estos temas deberían venir con prospecto y no deberían ser ingeridos sin supervisión médica. Son peligrosos y nos acechan. No dejes que puedan contigo y te conviertan en un ser irascible, amigo de la violencia gratuita contra la tecnología o contra los que te rodean, Dale al botón y apaga la radio, ¿qué estás escuchando? A tus neuronas respirar aliviadas.

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