El decálogo del buen morador de gimnasio

culturista
Un cruasán

Y aquí va la segunda solución a la sobredosis gastronómica producida por la navidad. Si ya comencé desgranando el inescrutable mundo de la dietas, ahora el turno es de los gimnasios. Si el pasado año te hinchaste a cocido, gallinejas, bacon, hamburguesas… y sin mover el culo del sofá, puedes comenzar 2015 con un nuevo propósito en tu cuaderno. Pero antes has de leer este amplio manual para que consigas tus propósitos sin hacer el más absurdo de los ridículos.

Si eres de los sanotes que acuden puntualmente al gym, te voy a ofrecer una serie de consejos para ser un perfecto miembro de esta secta sin caer en chabacanismos varios. Esta serie de recomendaciones las hago en base a un estudio sociológico que vengo realizando desde hace mucho tiempo porque además de ser miembro de este selecto club del sudor, soy perspicaz a la par que vivaracha.

1. No confundas el gimnasio con Meetic. Está claro que en el templo de los Adonis musculados, puede ser un lugar perfecto para conocer gente, pero no fuerces. Para las chicas: no seas una arrastrada, la polea le pone más que tú. Para los chicos: ¿esperas que se fije en ti con todos esos cuerpos a su alrededor? Fíjate en el chico de la polea.

2. El gimnasio no es un ágora griego, así que no intentes mantener conversaciones sobre la traslación de la tierra o del sistema de funcionamiento de Google. No es que la gente inteligente no vaya a los gimnasios, si no que en Google tienen uno propio. En este lugar de entrenamiento, habla de lo mal que te sientes por haber ingerido una cerveza y un pincho de tortilla, de marcas de batidos de proteínas, el número de chatis que te has trajinado el fin de semana, dónde venden las mejores nueces… La metafísica la dejas para otro lugar.

3. No intentes convencer al populacho de que el gimnasio es ocio para ti. Que te lo pasas genial y que vas por mera afición. Si has leído los puntos anteriores, no intentes cambiar el gimnasio y convertirlo en un bar pero con pesas. Con una caña en una terraza te puedo asegurar que renace el filósofo que hay en ti. En el gimnasio puede volver el hombre neandertal que reside en tu interior y que se expresa a través de gritos de sufrimiento al levantar 80 kilos en la máquina de pecho.

4. No esperes que te admiren por tus músculos, a no ser que seas tronista de Mujeres, hombres y viceversa. A la gente con un cociente intelectual superior a 100, nos da igual que puedas mover las tetas al ritmo de Pitbull.

5. Chicas: las pestañas postizas no tiene músculo. Así que no hace falta que te las lleves al gimnasio. Chicos: si no te duchas a diario hueles como si hubieses secuestrado a doscientas mofetas y te las hubieses guardado bajo la ropa.

6. Si vas a clase a las 9 de la mañana, levántate y desayuna bien. Ir con fuerzas a entrenar es vital. No lo es tanto emplear esa hora en pintarte los ojos con sombra negra, plancharte el pelo y ponerte laca. Debes saber también que el carmín rojo es excesivo para ir a Zumba por la mañana.

7. No te gastes 1.000 euros en comprarte un modelito conjuntando para cada día de la semana, si la fiebre por el gimnasio te va a durar un mes. Si eres de los que disfrutan a tope con el sonido del rotundo caer de las pesas, puedes hacerlo. Como no vas a pisar un bar, puedes emplear tu sueldo en vestirte para irte de fies al gym.

8. Si te acomplejan tus piernas pero quieres lucir pantalones cortos, no te pongas medias transparentes para intentar mejorarlas. Recuerda, no estás rodando ningún videoclip, y tampoco eres Jennifer López. Además, ¿crees que la gente que va a quemar calorías va a reparar en tu piel de naranja? Repito, esto no es Meetic.

9. Acompaña a tu madre a comprarse los leggins para ir al gimnasio. Los que compartimos clases con ellas no necesitamos ver su tanga coral con florecillas minúsculas y lo que no es tanga. Rihanna queda muy mona con transparencias, pero tu madre no. Gracias de antemano.

10. No hace falta que te sueltes el pelo, metas tripa y te recoloques los pechos cuando salgas de clase para atravesar el gimnasio hacia los vestuarios. No hay paparazzis a la salida, no eres un ángel y no estás sobre pasarela del desfile de Victoria’s Secret.

Sé que será difícil seguir al pie de la letra este decálogo pero te ayudará a no convertirte en una criatura de gimnasio, superficial y sin sentimientos. Con el deporte no se frivoliza. Esta serie de recomendaciones no te ayudarán a ser mejor persona, ni a conseguir el cuerpo 10, pero te puedo asegurar que lograrás no hacer el ridículo nunca más en ese lugar de acumulación de sudor. Y si eres de los que en su fuero interno ya lo tenías impreso, disfruta comprobando que el estudio que he realizado es 100% fiable. No dudes en compartirlo para hacer de este mundo un lugar mejor.

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