El Cosaco, desde Rusia con sabor

Strogonoff Imperial
Strogonoff Imperial

Escondido en las entrañas del Madrid más castizo y más “hipster” a la vez, se encuentra El Cosaco, uno de los mejores restaurantes rusos de la capital. En la Plaza de la Paja, en la concurrida zona de La Latina, se encuentra este rincón de la estepa, guardando en su interior un vetusto palacete ruso.

A pesar de no llamar demasiada la atención en su fachada, su interior es totalmente acorde al país que representa. Paredes pintadas, cortinas de ante, pan de oro y demás decoraciones pretéritas emulan a la perfección la Rusia Zarista del siglo XIX. Y es que el país en general guarda ese aspecto añejo, como renunciando a la velocidad de la renovación, guardando así su esencia y marcado carácter, que pude comprobar hace unos años en mis propias carnes.

Fue allí donde conocí la cocina rusa y me volví, deseando probar algún restaurante de ese tipo en Madrid. El Cosaco es el más antiguo de la ciudad y, los años dan la experiencia. En estos últimos han ampliado su carta (para los paladares menos acostumbrados a la cocina extranjera) y ofrecen un servicio de terraza, tan demandado en los últimos tiempos. Un lugar privilegiado la verdad, porque la Plaza de la Paja es una de las más bonitas y tranquilas de la capital.

Plaza de la Paja

Plaza de la Paja

La primera vez que acudí al Cosaco fue atraída por uno de los platos que son el orgullo de cualquier ruso: la sopa borsch.

A pesar de ser una persona a la que no le gustan demasiado las sopas y que odia los pures y demás caldos, ¡me encanta! Es una sopa a base de carne y remolacha y montón de verduras más. Es muy energética y perfecta para estos días de frío en Madrid. Se sirve junto a un cuenco de crema agria (que has de echar dentro de la sopa y mezclar) y una empanadilla chiquitita. Ese sabor tan peculiar, y que en El Cosaco, preparan igual que en el centro de Moscú, es como una droga de la que tengo que disfrutar un par de veces cada invierno como mínimo.

La sopa borsh es mi recomendación como plato principal. Cierto es que muchas personas son reacias a pedir una sopa cuando van a probar un restaurante nuevo, parece que los pucheros son más de casa. No tengas problema en borrarte los labios con la cuchara, en el baño tienen espejo para retocarte. ¡Pero no te puedes ir sin probar esta delicia o te arrepentirás seguro! Tienen gran variedad de entrantes y seguro que están buenos, pero no podría recomendaros ninguno, porque la sopa es y será siempre mi primer plato Jejejeje

Sopa Borsch

Sopa Borsch

De segundo tienen todo lo que hayas probado por tierras rusas, o que hayas oído hablar en esos programas de ciudadanos en el mundo. Los blinis (una especie de creps de salmón, caviar…), los blinchiquis (de carne con cebolla o espinacas con gambas), pato chekov (con salsa de cerezas), el archiconocido steak tartar

Y el excelente Strogonoff imperial: tiras de solomillo con salsa de champiñones. ¡Un plato digno de cualquier rey!

Para regar tu gaznate y disfrutar de cada sabor al máximo, puedes beber alguna cerveza rusa, una especie de sangría especial de la casa, o ¿te atreves con el vodka?

entrada

Entrada a “El Cosaco”

Siempre puedes rematar tu estancia en el restaurante con uno de sus postres caseros y relajarte en el ambiente tan apacible e íntimo que se respira.

Por si esto te ha parecido poco, en El Cosaco recibes una atención personal y muy agradable. Siempre están pendientes que no te falte de nada y se interesan por enseñarte cómo comer cada plato y finalmente sobre qué te ha parecido.

En este restaurante está todo delicioso, no hace falta que seas un osado de la cocina para salir de allí más que contento. Hay público de todas las edades y gustos, solo falta que te adentres en su mundo para darte cuenta que la pasión por Rusia no tiene ni color, ni edad, ni sexo… ¡pero sí mucho sabor!

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