El primer amor nunca se olvida

tarantino
Tarantino durante el rodaje de Grindhouse

Mi primer post sobre cine no podía ser otro que un homenaje a la película entre películas: Pulp Fiction. Una composición original, una banda sonora sublime, unos diálgos exquisitos, que hicieron de una inocente muchachuela, interesarse por el gran mundo del cine y, sobre todo, hacerse una gran admiradora del talento de Quentin Tarantino. 

Lo que sería mi primera cita con la magia Tarantino, calculo que sería en el año 95, un viernes de estreno en Canal + . La casa de mis abuelos fue el lugar que permitió que surgiese el amor. A pesar de los 19 años que nos separan (es exactamente 20 días más pequeño que mi madre), el flechazo fue instantáneo. Desde entonces no me he podido olvidar de él. Películas, cds con sus bandas sonoras para el coche, pósters de las mejores escenas de sus largometrajes, guiones… Hoy en día, ironías de la vida, hasta el corte de pelo de Mia.

“This is Pulp Passion”


pulp fiction
Carátula del DVD

Sexo, drogas y rock’n’roll. Un cóctel mortal que recorre las casi 3 horas de una estructura narrativa magistral, original y endemoniadamente frenética. Un bombardeo de histriónicos diálogos hilados con fina ironía que se interrumpen con el ensordecedor sonido de las balas. Pulp Fiction es una alegoría de violento amor que confunde los sentimientos del espectador hasta logar reírse de la más sanguinaria muerte. “Te quiero Pumpkin, Te quiero Honey Bunny”Todo el mundo quieto, esto es un atraco” y la inconfundible melodía, que se convertiría en la banda sonora tarantiniana por antonomasia, abren el telón de una de las obras maestras del cine del siglo XX.

Diferentes historias nada cotidianas que casan con la precisión de un rifle de francotirador. Vidas enlazadas de manera sublime con las miserias de una fiesta inacabada por la sobredosis de sangre infestada de psicotrópicos.

Pulp Fiction no es sólo una alegoría de sangre, es una verdadera oda al fetichista mundo de Tarantino y una premonición a las siguientes obras que se cocinaban en sus fogones. Los pies descalzos de Uma Thurman (Mia) llegaron pisando fuerte en el piso de Marsellus y se deslizaron con elegancia sobre la pista de baile, donde John Travolta (Vincent) subió la fiebre de la noche.

Vaticinios, coincidencias o un preámbulo. La desconocida profesión de Mia se remonta a una intervención como actriz en un piloto donde su especialidad era el manejo de cuchillos. Quién le diría a Thurman que, años más tarde, lo haría en Kill Bill con la katana que Butch (Bruce Willis) arrebataría el espíritu indecente de un perverso agente.

“Y ahora te diré lo que va a pasar” Tarantino ha conseguido arrancar “esos silencios incómodos” con la mejor dosis narrativa y musical. Si la vida necesita una banda sonora, yo ya tengo la mía.

figuras pulp
Figuras de Jules y Samuel

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