Costa Oeste de Estados Unidos. Día 8 Las Vegas

hotel paris las vegas
Hotel Paris de Las Vegas

Amanecimos en Las Vegas casi aliviados de que estuviese nublado. En la ciudad se vive un calor infernal que hace que se evapore hasta el asfalto. Así que para dar un paseo por el Strip era perfecto. Pero las nubes nos duraron menos que el dinero de las apuestas esa misma noche.

Como ya llevábamos mucho sudado y ensuciado, era hora de hacer la colada. Cogimos el coche y nada más salir de la locura de neón, nos encontramos con un pequeña zona comercial que cumplía a la perfección nuestros propósitos. Desayunamos como unos marqueses en una pastelería mientras se lavaba nuestra ropa. Por el módico precio de un dólar pones la lavadora en funcionamiento y por 25 centavos la secas.

Con una AK47

Con una AK47 en la Gun Store

Con los deberes bien hechos nos fuimos a LA ACTIVIDAD del viaje. Disparar en la tienda “The Gun Store”. Habíamos reservado un pack para disparar tres armas diferentes. En mi caso elegí un 9mm, una AK47 y una Snipper (de francotirador). Ataviados con cascos y gafas y guiados por un monitor disparamos (con mucho atino, por qué negarlo) a unas siluetas que nosotros mismos elegimos y que luego te puedes llevar de recuerdo. Una experiencia inolvidable donde descargas mucha adrenalina y te llena de energías para afrontar el día en Las Vegas. Para mí, ¡una actividad imprescincible en este viaje!

Completamente alucinados después de los disparos, nos fuimos a dar un paseo por los Premium Outlets con nuestros cupones previamente impresos. Para ello, has de entrar en su página web y registrarte. Posteriormente te logeas, y buscas los descuentos. Como nosotros no somos muy de comprar, nos fuimos con un par de artículos en los bolsillos.

Ahora nos quedaba la ruta por los hoteles del Strip y sus curiosidades varias. Empezamos por el Caesars (donde estábamos alojados) y su increíble decoración interior: ¡te traslada a Roma y a Florencia en un instante!. El siguiente fue el Bellagio, donde vimos su jardín botánico y el espéctaculo de la fuente en el exterior (otra vez). Pasamos por un hotel muy moderno y nuevo llamado Aria, que tenía en su interior una lámpara gigante de cristal.

Hotel Caesars Palace

Fuente y fachada del Hotel Caesars Palace

El New York, New York hace que pienses que estás en la Gran Manzana, con su puente de Brooklyn, estatua de la Libertad y rascacielos incluídos. Tiene una montaña rusa que vale por subirse unos 15 dólares. El siguiente hotel es el Excalibur y su fantasía medieval. A continuación entramos en el Luxor donde una esfinge custodiaba una pirámide, como si del mismísimo Cairo se tratase. El último del Strip, el Mandalay, cuenta con un acuario de tiburones. Por supuesto, queríamos entrar pero después de recorrernos todo el hotel, decidimos lo contrario porque la entrada nos pareció excesiva: 18 dólares.

Hotel New York, New York

Hotel New York, New York

Nos cambiamos de acera y entramos al Metro Golden Mayer, muy impactante por su grandiosidad y famoso por acoger las actuaciones de David Copperfield. En esta acera se encuentra también el Planet Hollywood y el hotel París, con la Torre Eiffel y fachadas típicas francesas incorporadas.

La temperatura ya estaría en torno a los 42 grados y necesitábamos refrescarnos y también hacer un descanso. Y qué mejor manera que en la piscina del hotel. Entramos en el Ceasars y resulta que lo mejor no lo habíamos visto. ¡Varias piscinas increíbles rodeada de columnas y gigantescas camas dignas de dioses!

Como iba a empezar la actuación en el hotel Mirage, acudimos a la carrera. En el mismo pudimos ver una simulada erupción de un volcán adornado por sonidos de selva. Junto a él se encuentra el hotel Tresor Island, que estaba en obras y sus pobres barcos sin agua. En frente de estos dos hoteles se encontraba el archiconocido y no por ello menos espectacular Hotel Venetian. Cierto es que es una maravilla, con sus canales y gondoleros, su Plaza de San Marcos, sus tiendas de lujo y restaurantes de moda.

Canales

Canales en el hotel Venetian

Pasamos junto al hotel Circus, Circus con su carpa y su ambiente circense de camino al hotel Stratosphere. En su parte superior tiene un parque de atracciones que merece la pena ver (y a los faltos de adrenalina, montar) que cuenta con tres atracciones de vértigo. Nunca esta expresión se acercó tanto a su significado. En lo alto del edifico, a 350 metros del suelo, hay una lanzadera. Otras dos te sacan fuera del edificio y te dejan litermente colgado a la intemperie. Vamos, unas atracciones no dignas para cardíacos. Aunque no os guste este tipo de diversión, merece la pena subir a disfrutar de las vistas de Las Vegas iluminada por la noche, pero debéis saber que tan sólo subir cuesta 20 dólares.

vista nocturna

Vista nocturna de Las Vegas desde el hotel Stratosphere

Lo que nos quedó sin ver porque la hora de la cena se nos echaba encima, al igual que el cansancio, fue la Freemont experience, que se encuentra en el centro de Las Vegas, alejado del Strip. Una calle cuyo techo está iluminado por luces de colores que seguro es de interés.

Y llegó la hora de la verdad. El momento apuestas. Elegimos la ruleta como método de ejecución inmediata. No ganamos absolutamente nada, pero nos pidieron el carnet para comprobar si éramos mayores de 21 años, así que al fin y al cabo nos fuimos contentos a descansar.

Fotos: Nikon D80 y iPhone 5 by Araceli Rodríguez ©

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