Madrid agudiza tus sentidos

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Edificio Metrópolis en Madrid

Nunca había pensado que me iba a dar aires de estrella blogueril y escribir sobre mi día, pero todo ha cambiado después de mi visita al centro de Madrid. Ha sido una experiencia religiosa como diría el Shakespeare de la canción, oséase Quique Iglesias (yo le puedo llamar así porque su hermano me acarició la rodilla, no voy a dar más explicaciones)

El día prometía desde el principio cuando he desayunado una barrita con tomate, indicio claro de que hoy era una jornada elegida para el triunfo. Un inesperado corte de luz en mi centro de trabajo nos dejó una hora de ocio, bien aprovechada, por supuesto. Cargada de energías elegí saciar mi curiosidad y resolví un misterio que venía carcomiendo mi interior desde hace un tiempo. Descubrí qué dice Shakira en la canción de “Lalalala”. Cuando tú escuchas claramente “lego” ella quiere decir…. “Let’s go”. Grande Shaki!!! Y claro tu joven ignorante del idioma anglosajón por naturaleza, piensas que como la dicción no es el fuerte de la de los pechos pequeños, se ha confundido al pronunciar. Pero no, resulta que “leggo” es una versión informal de “Let’s go” y sabemos lo radical que es la muchacha.

Después de la jornada laboral me adentré en el centro de Madrid, zona Fuencarral, barrio de Malasaña y demás. Parada de rigor en el quiosco donde adquirí el nuevo ejemplar de la revista Mongolia que, como si de ABC se tratase, lleva a su portada el tema de actualidad: la proclamación del rey Felipe VI. La guardé a buen recaudo en mi bolso estilo “shopping bag con animal print” y me dirigí con paso firme a la zona peatonal de la calle Fuencarral.

He de decir que a pesar de ser solamente para viandantes, en la calle Fuencarral aparcan humanamente hablando los trabajadores de diferentes ONGs (sin pagar el ticket de la hora) para conseguir aportaciones para esta noble causa. Efectivamente, me pararon y como no les quiero hacer perder el tiempo, lanzo al aire mi respuesta estrella (por otro lado cierta) “Ya colaboro con una ONG”. Respuesta del ONGtrabajador “Si por eso te he parado, porque tienes cara de generosa. Pero podrías colaborar con otra”. Hasta ahí podría decir que bien, pero yo como soy rápida de pensamiento respondo: “Si cada persona del mundo colaborase con una ONG se acabarían con todos los problemas”. Y el trabajador me responde “Ya, tienes razón. Hay mucha gente que no colabora, pero hay otras que colaboran con tres”. Intentando desviar la puñalada con elegancia le respondí “Muy bien, les puedes felicitar de mi parte por su gran aportación social” Y ya el muchacho desesperado viendo que no iba a conseguir nada me dice “Si no es indriscreción, ¿cuánto aportas a tu ONG?” -“Sí lo es, pero 12 euros” -“Ah pues para nosotros también serían 12 euros. ¿Qué te supone a ti 24 euros?”- “A mí nada, me pagas tú la hipoteca, y mis más egoístas gastos y te los doy encantada”. “Si es que claro, muchas veces podemos donar pero no queremos”  añade el gran comercial “Bien, pues no quiero”. Fin de la conversación en tono “buenrrollo”. Si esa persona pretendía hacerme sentir mal por no colaborar con más de una ONG no lo ha conseguido, pero un minuto más y la saliva de mi boca habría acabado en su camisa. Al final va a ser mejor mirar el móvil cuando te paran o poner cara de rancia y decir “Tengo prisa”

Intenté distraerme con la diferente fauna que se atrevió a salir a la calle con 34 grados y os puedo ratificar una cosa: la modafreethenipple” (libera tu pezón) se ha instaurado en la capital. Ya he podido ver los primeros pechámenes sin sujetador a través de camisetas transparentes. Ríete tú ahora de Rihanna. Las Femen han convertido su atuendo en una moda. Enhorabuena!

Entre la portada de Mongolia, el calentamiento de cerebro ONG y los pezones bailongos, necesitaba un refrigerio mientras disfrutaba de una rápida lectura antes de irme. Me atendió un amable camarero mulato que me trajo una cocacola de estas de dos litros que ponen ahora en el centro. Me la tomé tranquilamente y pedí la cuenta. Me despegué como pude de la silla de la terraza y me levanté observando que me había tatuado las piernas de rayas. A la que me giro escucho a unos extranjeros en la mesa de al lado que respondían “sí” a la pregunta del atento camarero sobre si iban a comer. El intrépido foráneo le dijo al hostelero: una cuestión, ¿qué es una morcilla?. El camarero con tono jocoso dijo: ¡ah! qué no sabes que es una morcilla? Mi perversa mente empezó a escupir chispas y añadió en silencio un ruido de cremallera y una frase final a la respuesta del chico: “esto”. Pero no, mentes calenturientas, no me giré para comprobarlo. Creo que el camarero tampoco realizó la acción porque no escuché ningún tipo de golpe seco sobre la mesa.

Viendo que se me estaba sobrecalentando el cerebro decidí regresar a mi hogar. Antes de entrar al parking escuché la conversación de un hombre por el móvil que decía “me reconocerás fácil, llevo camisa de cuadros“. Mi mundo se había vuelto surreal, tenía que ser rauda y veloz y regresar a casa porque parecía que estaba encerrada en un monógo de Goyo Jiménez. Bajé al parking y cuando iba a pagar escuché a una mujer con voz de Bisbal (por el innnncreíble acento) decirle a su marido. “Si es que todo el mundo le dice que es igual a Kournikova. La novia de Enrique Iglesias” Y claro, después de no corroborar la situación entre el guiri y el camarero digo, ahora sí que sí hay que contrastar la información. Observo a la jovenzuela y veo que el parecido entre ella y la rusa, podría ser que ninguna sabe jugar al tenis. El padre de la joven (o bien el acompañante masculino de la Bisbala) parecía no hacerle caso a la mujer, por lo que volvió a decir “Si es que hija ereh igualica que la Kournikova”. Empecé a mirar como poseída a todos los lados esperando encontrar una cámara oculta porque esto parecía digno de una broma, y la encontré. Era la del parking of course.

Fotografía de @ShopAdvisorBlog

Ya en la seguridad de mi vehículo quise de escapar de esa comedia en la que se había convertido la ciudad. Y el último atisbo de frikismo ocurrió junto a la Puerta de Alcalá. Había muchos turistas haciéndose fotos. Lejos de hacerlo con el monumento, lo hacían junto a un bote gigante de crema Delial que habían puesto para promociar esta marca de protección solar.

Mis ojos, mis oídos, mi olfato… Todos mis sentidos estaban sobrexpuestos a demasiadas sensaciones. Sopesé la idea de conducir con los ojos cerrados para no ver más cosas, pero llegué a la sabia conclusión que era mejor correr el riesgo de volverme loca, que de accidente. Y mientras escribo doy fe que sigo sana, salva… y cuerda.

2 Comments

  • Me he reido tela con tu post. Pero además me he “quedao loca” con lo de Lego de Shakira…no lo hubiera descubierto en la vida! jajajajajaja! gracias por hacer que me levante con una sonrisa in the morning 🙂

    • murzielaga dice:

      Muchas gracias! Son(reír) es una de las mejores cosas de la vida!! Y una de las pocas que son gratis!! Jejejeje
      Aunque el post quedó humorístico, no es más que una narración de hechos verídicos!! El calor repentino es mu malo!! Jajaja. Un besote!!

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