Sexo con alma y cuerpo, ¿qué sabe un obispo sobre esto?

José Ignacio Munilla

Todos los que siguen este blog saben que no suelo polemizar con demasiados temas y, si lo hago, intento sacar ese punto de humor para ofender lo menos posible a los que van dirigidos mis dardos.

Pero esta vez, he leído una noticia que me ha sacado de mis casillas. Me ha indignado de tal manera que ahora mismo mis dedos echan humo. Lo que ha hecho que se revuelvan las tripas es el libro que ha presentado el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, cuyo título es “Sexo con alma y cuerpo”.

Al escritor aficionado que ni de lejos recibe la inspiración divina, a este ser sin alma y con un cuerpo bastante detestable, a este engendro que ha vomitado el clero para ascenderlo de cargo, a ti, José Ignacio Munilla te agradezco tus palabras, para sentirme más a gusto que nunca, lejos de todos vosotros, los que componéis la santa iglesia.

La noticia es irónica desde el minuto uno, porque os preguntaréis qué hace este hombre escribiendo cuando podría invertir su tiempo libre en meditar, rezar a su dios, hacer examen de conciencia o cualquier otra actividad que le viene en contrato. Si bien dirá que quizás escribir es su vía de escape, su momento de ocio, después de leer la sarta de barbaridades que ha escrito, le recomiendo que cuando se aburra se masturbe.

Ah no, calla, que el señor José Ignacio Munilla es célibe. No practica sexo ni con los demás ni consigo mismo. Por lo que no entiendo, en calidad de qué escribe un libro que se titula “Sexo con alma y cuerpo”. Y no es un tratado sobre el sexo en general, que hay podido documentarse o vivir en algún momento de su vida. Qué va, son una serie de opiniones personales, discernimientos envenenados sobre colectivos como la mujer, los homosexuales, los liberados sexuales… Por lo que voy a pagarle con la misma moneda.

Creo que el colectivo religioso, el sacerdocio en particular, no está para llenarse la boca con la palabra sexo después de los incesantes casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica. Les recomendaría que callasen, que no mencionasen la palabra, igual que se callaron cientos de bocas clamando a cielo justicia, por los sufrimientos que vivieron cada día gracias a algunos que decían ser los representantes de Cristo en la tierra. Por ello, las palabra sexo les viene grande, porque como bien decía antes, no saben lo que es sexo. El sexo se practica en libertad, con libertad y gracias a la libertad. Por lo que, cuando dos personas están de acuerdo en practicarlo, nadie tiene que ponerle etiquetas. Nadie tiene que calificar una práctica de mejor ni peor. Porque quien lo haga estarán emitiendo su juicio personal llegando a ser una simple opinión, que en su caso y su posición llega a ser despiadado, retrógado y asqueroso.

Es muy distinto el placer que se obtiene de una relación sexual sin amor del de otra relación en la que amor es lo que se quiere comunicar. Es como el jamón de jabugo o jamón de paleta cocida. Se llama jamón pero no es lo mismo.

Que me pregunto yo… ¿Cómo va a saber cómo de diferente es practicar sexo con amor que hacerlo sin amor si no ha probado ninguno de los dos? Es como si yo digo que el helado de chocolate es más rico que el de fresa, si ni siquiera he sostenido uno con mis manos. Lo suyo veo que es escupir palabras vacías al aire, que no tienen ningún tipo de sentido, que lo único que pretenden es regresarnos al medievo.

Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. No pueden recibir aprobación en ningún caso

Me gustaría que esas palabras se las hubiese dicho a algún colega suyo mientras se colaba en las habitaciones de algún menor. ¿Pero nadie lo hizo no? Nadie condena la pederastia (y homosexual en la mayoría de los casos) pero sí vamos a decir que los gays mantienen una conducta desordenada. Espero que ninguno se tome sus declaraciones como una ofensa, porque ser desordenado mola. Desorden y caos. Y ¿para qué necesitan los homosexuales su aprobación o la de nadie? ¿Cuán importante se cree usted para tener que aprobar nada? Como le decía anteriormente, dedíquese al onanismo para relajar su mano, en vez de tanto escribir.

La masturbación es una especie de violencia sobre el cuerpo, porque pretende arrancarle el placer, sin vivir a cambio la verdad del amor que le da sentido

No entiendo tanta literatura para decir que no le gusta la masturbación. ¿Igual es que no se está tocando en el lugar adecuado? Ruego que consulte con un especialista en la materia, que le dirá cómo tiene que hacer para encontrar su punto justo de placer.

La castidad es buena para nosotros; más aún, no sólo es buena sino que es bella y atrayente

La castidad será bonita, preciosa, sana. No lo pongo en duda. Pero a vosotros, queridos siervos de Cristo y sacerdotes de oficio, os obligan por ley a mantenerla. Me gustaría saber si las leyes las dicta otro y os dejan fornicar sin parar, cuántos deciden adorar su virginidad.

No es habitual encontrar a un joven que te presente a su novia o a una chica que te presente a tu novio. Cuando ocurre, compruebas que están insertados en algún grupo de experiencia cristiana o que pertenecen a familias de hondas raíces cristianas

No es habitual que usted encuentre a una pareja de novios, porque no se mueve por sitios normales, como la gente normal. No pretenderá usted que vaya a conocerme en una iglesia porque no voy. La única experiencia cristiana que conozco es la experiencia religiosa de Enrique Iglesias. Y si raíz cristiana es un tipo de planta preguntaré a mi abuela si tiene alguna en su huerto, porque en mi familia no hay de esas que usted habla. Voy a asustarle un poquito más, vivo en pecado desde el primer día y, se lo puedo asegurar, peco cada vez que puedo. Y no es jamón de jabugo, es un Cinco Jotas.

Son tantas sus sentencias, que me está costando elegir las mejores. Voy a poner otra que me ha gustado.

Hemos actualizado el pan y circo por el sexo y fútbol

¿Perdón?, ¿qué es pan y circo? Y le puedo asegurar que sexo y fútbol no siempre casan bien cuando eres de un equipo pequeño, y que suelen perder. Pero claro, usted no entiende de eso.

Una persona, por el hecho de ser mujer, va a ser cíclica, y tendrá unos procesos hormonales concretos en relación a su fertilidad. Pueden estar más sensibles o susceptibles, a algunas les da por la actividad o por la limpieza, se sienten más o menos vitales

Como buen misógino que es, debería guardarse estas perlas para cuando habla consigo mismo porque a las mujeres ya nos han dado por todos lados (y no estoy hablando de sexo, que también) así que deje a nuestras hormonas en paz. Creo que el cliché de mujeres y limpieza está pasado un poco de moda, renuévese por favor. Y no pregunte a las mujeres qué hacen cuando están con las hormonas revolucionadas, porque sus castos oídos no querrían saber lo que nos gusta hacer.

Por eso le ruego, señor José Ignacio Munilla (he tenido que volver a buscar su nombre que lo sepa) que escriba sobre algo en lo que está más ducho, como el pan de ostia o la sangre de Cristo, porque este libro no se va a convertir en bestseller (llámeme visionaria). Lo único que consigue es que le den por todos los lados. ¿Acaso será eso lo que busca, picarón?

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