Un broche de oro para el final de la Feria del Libro 2014

La Feria del Libro de Madrid cierra sus puertas con un éxito de ventas. En los medios se afirma que ha subido un 5% con respecto al año pasado. Y yo, he ido a ver qué pasaba en esa última jornada.

Calor, muchedumbre y un montón de cultura encerrada en un marco inmejorable como es el Parque del Retiro de Madrid. Más de 300 expositores ofrecen al visitante libros de todo tipo, dejando claro que la cultura es una fuente inagotable de vida para el ser humano.

Me gusta especialmente visitar esta feria porque, además de encantarme la lectura, me gusta el formato libro. Guardar libros en estanterías es coleccionar un tesoro perenne, palpable y que podrá ser la mejor herencia para futuras generaciones.

Cuando llegué no tenía ni idea qué escritores irían a firmar en este último día de feria, así que sería una sorpresa ir asomándote en cada stand y ver quién se hallaba allí y qué te ofrecía. Al primero que descubrí fue a Miguel Ángel Revilla , secretario general del PRC y tertuliano de debates políticos de televisión, que guardaba una concurrida cola de sus más arduos defensores. A su lado, en el mismo puesto se encontraba el juez Elpidio José Silva, mas conocido por sus idas y venidas con el caso Blesa. Cuando me acerqué a curiosear, se produjo “un momentazo” para todos los objetivos de los curiosos y prensa que allí se reunían. El político se acercó al “apartado y polémico” juez para darle un amistoso abrazo.

Seguidamente, en otro stand se encontraba la escritora Almudena Grandes, de la que no he leído nada la verdad pero sé que es una de las preferidas de mi amiga Julia. Sus seguidores se encontraban allí saludando a la escritora y esperando a que les dedicase su último libro.

maruja torresCuando el sol empezó a pegar a plomo decidí acelerar un poco el paso a ver qué seguía pasando por ahí. Y de repente la vi. ¡Bendita Maruja Torres! La peridosta y escritora se encontraba firmando copias de sus libros, que se también se vendían en el expositor. No lo dudé un momento y me acerqué a comprar su útlima obra titulada “Diez veces siete. Una chica de barrio nunca se rinde” Un título que me encandiló al primer vistazo, porque me reconocí al instante. ¡Ya tengo libro para el viaje! Por supuestísimo, guardé la cola para que firmase mi ejemplar y tuve que esperar un buen rato la verdad, porque Maruja es tan amable y cercana que se paraba a hablar un buen rato con cada persona que se acercaba. Cuando llegó mi turno charlamos un rato después de que le confesase que compartíamos profesión y una pasión especial: la revista Mongolia. Ella es una de las que forman parte de su equipo y su sección es sencillamente genial. Maruja me comentó que los de Mongolia estaban firmando la revista y dije para mis adentros: ¡a buscarlos!

belen estebanAunque podía darme por satisfecha. Haberme acercado a la feria había merecido la pena. Ya me iba con un ejemplar y haber conocido a una de las mujeres más valientes de este país (y de El País). Pero algo llamó mi atención, un grupo muy numeroso de personas se agolpaba en torno a un puesto. Y de repente la vi, la maldita Princesa del Pueblo, la rubia de wyomingambiciones, la que ahora se autoproclama adicta a la vida: Belén Esteban. No daba crédito que la gente pueda comprar este libro que ni siquiera ha escrito ella, pero gracias a Thor, la mayoría eran curiosos y la mayor parte de los que hacían cola esperaban a que les firmase sus compañeros de stand: el Gran Wyoming y Dani Mateo. Los dos histriónicos personajes decicaban copias junto a la televisiva personaja. Me decidí a adquir otro ejemplar para mi estantería y elegí a ese maestro de la televisión, del ácido humor, del entretenimiento nocturno: el Gran Wyoming. Cuando estuve frente a él me impresionó bastante porque parecía ser mucho más tímido que lo que transmite en la pantalla y muy amable por otra parte. Pero al ver la dedicatoria de “No estamos locos” era esencia Wyoming.

wyoming

Ahora solo me quedaba la misión de encontrar a los “mongoles”. Estaban en el stand 62, al otro lado de la feria. Me dirigí hacia su lugar fijándome en los puestos que pasaba. Y de repente lo vi. Estaba solo, pero sonriente. Su “peculiar” mirada, sus tirantes y su media sonrisa, no ofrecía lugar a dudas. Allí, sin ningún tipo de público haciendo cola ni curioseando su stand estaba Pedro J. Ramírez, ex director de El Mundo, y marido de la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada. Quizás fue un momento de mala suerte, pero parecía que el periodista no era el más popular del lugar.

Y por fin los divisé en el horizonte. Fue un flechazo a primera vista. Los de la Revista Mongolia mostraban con gallardía su presencia, se juntaban con el populacho fuera del stand con sus coloridas camisetas. Compré su revista (otra vez) en el puesto para que me la dedicasen. No es para menos, salgo en las páginas interiores en bikini en la playa con su revista ayudándome a echar la siesta (en la sección de fotos enviadas por Twitter). A los “mongoles” se le ve a la legua que son buena gente, aunque eso ya lo tenía claro con tan solo leer la portada de sus revistas. Me dedicaron el último número escribiendo con una letra digna de cualquier tipografía de ordenador.

mongolia

Y más feliz que una perdiz ya me podía ir a casa con mis adquisiciones y dedicatorias en la mano. ¡Esto sí es una buena manera de pasar un domingo!

 

2 Comments

  • Mezclar al Gran Wayoming con la princesa del pueblo tiene que dar ardor de estomágo jejeje . Esa feria tuvo que estar genial, que pena que me pillé lejos sino llegaría por la mañana y acabaría por la tarde con los pies hechos polvo como si hubiera estado toda la noche en una fiesta ^^

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *