La triste historia de Cupido, de dios del amor a vulgar delicuente

pantoja
Isabel Pantoja sufriendo un ataque de amor

Otra más. Por si no tuviésemos suficiente con la declaración de amor de la Infanta Cristina a Iñaki Urdangarín para eximirse de toda culpa en el caso Noos, ahora es Isabel Pantoja la que recurre a Cupido para no ir a la cárcel.

Maldito Cupido, tú no eres el dios del amor, eres un auténtico delicuente. Además de ir rompiendo corazones, ahora te dedicas a ayudar a los hombres a blanquear sus bienes. Pero todo llega a su fin, el abogado de la señora Pantoja te ha descubierto y te ha denunciado. Serás tú el siguiente imputado en cualquier caso de dinero negro y serás condenado por la temeridad de lanzar tus flechas en la dirección equivocada. Me imagino las conversaciones de Urdangarín y Julián Muñoz con sus amigos:

– Eh, conocéis algún sicario para silenciar a las parientas. No deben saber nada de lo que hacemos.

– Sí tío, conozco a uno buenísimo. Se llama Pido, Cu-Pido.

Y Cupido, padrino de la mafia del amor obró la magia. Lanzó sus dardos envenenados hacia las pobres señoras, obnubilando su mente durante varios años. Señor Cupido, su futuro lo veo muy negro. Además de blanqueo, lo acusarán de tenencia ilícita de armas (su fuente inagotable de flechas) y de posesión de drogas (burundanga del amor). Vaya buscando un abogado. Creo que con Rodríguez Menéndez ha trabajado, mire a ver si anda libre.

El rostro de estas dos populares mujeres adquiere unas dimensiones del tamaño de la Catedral de Burgos, además de hacernos un flaco favor al sector femenino. Tantos años sacando la cara por las mujeres, afirmando que somos igual de capaces que los hombres en todos los sentidos, para que vengan dos petardas y digan que la economía familiar es cosa de hombres y que el amor les impidió ver lo que en sus hogares estaba ocurriendo. Bien, el amor no les dejó ver que el dinero que entraba en su casa era ilegal pero no les impidió vivir en un palacete y recibir todo tipo de regalos caros, que la imaginación de cualquier obrero no alcanza a dibujar.

Estas mujeres necesitan terapia para que puedan ser seres normales y que el amor no vuelva a cegarlas nunca más. Como el amor no les permitió ver los lujos de los que estaban disfrutando, que se los quiten todos. Que empiecen de cero, sin un puto duro. Sería una gran terapia que comiencen en la austeridad de cualquier centro penitenciario y desde ahí reflexionen cómo Cupido les ha hundido la vida. Cuando salgan de ahí que se integren en la sociedad como uno más, buscando piso y trabajo. Así superarán seguro su problema de enamoramiento juvenil. Porque Doña Cristina e Isabel Pantoja son dos adolescentes con las hormonas revolucionadas, así que necesitan madurar con una dura bofetada.

Así que queridos amigos si os multan por hablar por teléfono en el coche, decid al señor agente que estáis cegadas de amor. Que como inútil mujer no desconocíais y añadid que el yugo del amor a un hombre pesa y mucho.

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