Si vienes buscando un guía detallada sobre qué ver en Kioto, has llegado al lugar adecuado porque fue mi lugar favorito en nuestro viaje a Japón en 15 días. Aquí vas a encontrar contenido actualizado para que visites Kioto en 206 con toda la lección aprendida.
Kioto es una de esas ciudades que parecen fáciles de visitar hasta que abres el mapa y descubres que sus templos, santuarios y barrios tradicionales están repartidos por todas partes. Aún así no te costará organizar tus días siguiendo el mapa de Kioto por zonas que te propongo. Aquí no vale demasiado eso de salir a pasear y ver qué aparece: como no organices un poco las visitas por zonas, puedes acabar dedicando más tiempo al autobús que al Pabellón Dorado.
Nosotros pasamos varios días recorriendo Kioto y visitamos desde los templos más conocidos, como Kiyomizu-dera, Kinkaku-ji o Fushimi Inari, hasta otros mucho más tranquilos que terminaron sorprendiéndonos incluso más. También paseamos por Gion al atardecer, nos perdimos entre las calles de Higashiyama y terminamos comprobando que, después de cierto número de templos, el cerebro empieza a mezclar jardines zen, pagodas y estatuas de Buda con bastante alegría.
En esta guía te contamos qué ver en Kioto, cuáles son los lugares que realmente consideramos imprescindibles y cómo organizarlos según la zona y los días que tengas. Al final encontrarás también un mapa y varias rutas para visitar Kioto en uno, dos, tres o cuatro días sin cruzar la ciudad de punta a punta constantemente.
Índice de contenidos
1. Kiyomizu-dera, nuestro templo favorito de Kioto

Templo Kiyomizu Dera

Templo Kiyomizu Dera
De todos los templos que ver en Kioto, si tengo que quedarme con uno es este. Y mira que en la ciudad hay templos para dar y regalar, ¿eh? Pero el Kiyomizu-dera nos ganó desde el primer minuto, y eso que fue de las primeras cosas que vimos, con el cuerpo todavía de avión.
Lo que todo el mundo viene a ver es su terraza de madera, un escenario enorme que sale volando de la ladera a trece metros del suelo y montado sin un solo clavo (es Tesoro Nacional y Patrimonio de la Humanidad, para que te hagas una idea). Desde ahí tienes Kioto entero a tus pies y, por detrás, la pagoda de tres pisos asomando entre el verde. Nosotros fuimos con el calor de finales de primavera, pero en temporada de cerezos o con el arce rojo del otoño esto tiene que ser una locurita.
Una cosa que no nos esperábamos: los colegios. El templo estaba a rebosar de excursiones de críos japoneses en uniforme, algo que se repetiría luego en cada uno de los templos de Kioto (era final de curso y los profes los llevaban a empaparse de su historia). A mí uno me soltó un «¡Lady Gaga!» señalándome, así que imagínate el disimulo que tuve que echarle para seguir admirando el templo con cierta dignidad. Sigo sin saber por qué, oye.
Al pie del edificio principal está la cascada Otowa, que es de donde le viene el nombre al templo: «agua pura». Son tres chorros y, con unos vasos de palo largo, bebes del que quieras: uno es para la salud, otro para los estudios o el trabajo y otro para el amor. La norma no escrita es beber de uno solo, porque ir a por los tres se considera codicioso y ahí ya te la juegas. Nosotros bebimos, claro que sí.
Justo detrás está el santuario Jishu, el del amor, famoso por sus dos piedras separadas unos dieciocho metros: la gracia es cruzar de una a la otra con los ojos cerrados para asegurarte suerte en el amor. Te lo cuento en pasado a propósito, porque el santuario Jishu lleva cerrado por una reforma importante y, a día de hoy (agosto de 2026), no cuentes con las piedras para tu visita al Kiyomizu-dera. Si has leído por ahí que puedes hacer lo de caminar a ciegas, esa información es anterior al cierre.
Y no bajes con prisa, porque la propia subida y bajada a este templo es medio espectáculo: se hace por las cuestas de Ninenzaka y Sannenzaka, uno de los paseos más bonitos que ver en Kioto y que te cuento aquí mismo debajo.
- Web oficial del templo: te recomiendo que chequees horarios y precios antes de ir por si han variado.
- Precio: 500 ¥ (unos 3 €) adultos y 200 ¥ (~1,20 €) escolares. La aproximación y el recinto exterior son gratis.
- Horario: todos los días desde las 6:00 (cierre habitual sobre las 18:00; hasta las 21:30 en las iluminaciones nocturnas de primavera y otoño).
- Cómo llegar: bus 100 o 206 desde la estación de Kioto hasta las paradas Gojo-zaka o Kiyomizu-michi, y luego unos 10 minutos a pie cuesta arriba. Si ya andas por Gion o Higashiyama, sube caminando por Ninenzaka y Sannenzaka. Hay muchas más combinaciones de transporte que puedes ver en la página oficial que te he adjuntado.
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2. Ninenzaka, Sannenzaka y la pagoda Yasaka

Calle Ninen-Zaka
Bajando (o subiendo) al Kiyomizu-dera pasas sí o sí por Ninenzaka y Sannenzaka, dos cuestas empedradas que son de lo más bonito que ver en Kioto y, para mí, un imprescindible aunque no cobren entrada. Son calles de casas de madera con tiendas de cerámica, dulces y té, y hasta un Starbucks metido en una machiya tradicional que no desentona. Aquí, de hecho, vimos a nuestra primera geisha del viaje, cruzando a toda prisa hacia algún salón de té.
Ojo al andar, que la leyenda tiene guasa: dicen que si te caes en Sannenzaka mueres en tres años, y si te caes en Ninenzaka, en dos. Nosotros bajamos con un cuidado de médico, para qué te voy a mentir. Y no te vayas sin buscar la estampa de la pagoda Yasaka (la Hokan-ji), una pagoda de cinco pisos con origen en el siglo VI (la actual es de 1440) que asoma al final de la cuesta y que sale en todas las fotos de Kioto, con razón.
3. Kodai-ji y su pequeño bosque de bambú

Kodaiji-ji
Muy cerca está el Kodai-ji, uno de esos templos que ver en Kioto que no salen en todas las listas y a nosotros nos encantó. Lo mandó levantar en 1606 Nene, la viuda del todopoderoso Toyotomi Hideyoshi, en memoria de su marido, así que imagínate el nivel del encargo. Tiene un jardín seco precioso y un pequeño bosque de bambú que, si no te da la vida para plantarte en Arashiyama, te saca del apuro y encima sin la marabunta.
En otoño y primavera hacen iluminaciones nocturnas que dicen que son una locurita; nosotros fuimos de día, pero queda apuntado para la próxima.
- Web oficial: te recomiendo que chequees horarios y precios antes de ir por si han variado.
- Precio: en torno a 600 ¥ (~3,70 €).
- Horario: aprox. 9:00–17:00.
4. El parque Maruyama y el santuario Yasaka

Parque Maruyama-koen
El parque Maruyama es el sitio perfecto para dejarse caer un rato entre templo y templo. Tiene un estanque con carpas, tortugas y hasta grullas, y puestos donde picar algo rápido; nosotros lo usamos justo para eso, coger fuerzas. En primavera es de los lugares más famosos que ver en Kioto para el hanami, por su enorme cerezo llorón iluminado de noche.
Pegado está el santuario Yasaka, el gran santuario de Gion (de hecho lo llamaban «santuario de Gion»), siempre abierto y con sus farolillos, que hace de puerta natural al barrio de las geishas. De aquí sale en julio el Gion Matsuri, uno de los festivales más famosos del país.
Nuestro consejo: encájalo entre Kiyomizu-dera y Gion, porque te queda de camino y sirve para descansar las piernas.
5. Sanjusangen-do y sus 1.001 estatuas
El Sanjusangen-do fue de los momentos que más se me quedaron dentro de todo el viaje, y mira que no es el templo más fotografiado de Kioto. Es el edificio de madera más largo de Japón y dentro guarda 1.001 estatuas de Kannon, la diosa de la misericordia, puestas en fila una detrás de otra, todas talladas a mano y cubiertas de pan de oro. El silencio, el olor a incienso y, de fondo, el cántico de un monje me lanzaron directa al corazón de su cultura. No se pueden hacer fotos dentro, así que te toca mirar y quedarte con la sensación, que tampoco está mal.
El templo es de 1164 y lo reconstruyeron en 1266 tras un incendio. El nombre, «treinta y tres huecos», viene de los 33 espacios entre las columnas de la sala.
6. Gion, el barrio de las geishas de Kioto

Las calles más bonitas son Hanami-koji (la principal, la de las casas de té), Shirakawa y Shimbashi, que van junto a un canal precioso, y Miyagawacho, más apartada y con menos gente. El momento con más papeletas de cruzarte una maiko (aprendiza) o una geisha es a la ida o a la salida del trabajo, más o menos de 17:00 a 19:00 y de 20:00 a 22:00.
Y ahora lo serio, que importa: desde 2024 está prohibido hacer fotos en los callejones privados de Gion, y a las maikos y geishas nunca se les fotografía sin permiso. Se les llegó a perseguir tanto que la cosa acabó regulada, así que respeto máximo: no son una atracción, están yendo a trabajar.
8. Pontocho y el río Kamo al caer la noche
Para rematar la noche, Pontocho. Es un callejón estrechísimo y peatonal que corre paralelo al río Kamo, con farolillos, casas de té y restaurantes a ambos lados; de lo más típico que ver en Kioto de noche. En verano montan las terrazas de madera (kawayuka) sobre el río, que tienen su encanto. A nosotros, la verdad, las de primera fila nos parecieron muy turísticas y estaban a tope, así que acabamos cenando kaiseki en un sitio pequeño al principio de la calle, de buen precio y mejor trato. Y al salir, ¡otra geisha! de propina en el paseo nocturno.
Un plan que no falla y sale gratis: comprar algo en un konbini y sentarte en la orilla del río Kamo a ver el ambiente. De ahí cogimos el bus de vuelta a la estación, que en Kioto son fáciles de entender.
8. Nakano Broadway, el otro paraíso del manga en Tokio
Si Akihabara te sabe a demasiado escaparate y quieres buscar manga, figuras, juguetes antiguos, objetos de coleccionismo o directamente perderte entre tiendas rarísimas, apunta Nakano Broadway. Es una especie de centro comercial cubierto de varias plantas donde puedes encontrar desde figuras de anime hasta ropa, zapatos, tiendas de segunda mano y pequeños comercios que parecen pensados para gente que sabe exactamente lo que busca.
La gran ventaja es que tiene un aire menos desbordante que Akihabara. Sigue siendo muy friki, obviamente, pero se siente más de búsqueda y hallazgo, menos de cartel luminoso gritándote al oído. Si viajas con alguien amante del manga o del coleccionismo, calcula tiempo extra. El “entro cinco minutos” aquí tampoco existe.
Cómo llegar: estación de Nakano, en la Chuo Line de JR. Al salir, lo tienes prácticamente de frente. Cuándo ir: muchas tiendas abren de mediodía a la tarde, así que no lo pondría a primerísima hora.
9. Nanzen-ji y su sorprendente acueducto

Templo Nanzen-ji
El Nanzen-ji es de los más peculiares que ver en Kioto y a nosotros nos sorprendió un montón. Por dentro puedes acabar tomando un té en una sala con vistas a una cascada, así de tranquilo. Pero lo que no esperas es lo de fuera: en medio del recinto de un templo zen del siglo XIII hay un acueducto de ladrillo rojo (el Suirokaku) que parece sacado de Roma. En realidad es de 1890, parte del canal que trae agua del lago Biwa a Kioto, y queda rarísimo y precioso a la vez.
Fundado en 1291, es uno de los templos zen más importantes del país. De camino pasas por rincones como el Konchi-in y el Tenju-an, que también merecen un vistazo.
- Consulta la web oficial
- Precio: El recinto y el acueducto son gratis; el jardín Hojo y la puerta Sanmon se pagan aparte (en torno a 600–700 ¥ cada uno)
- Horario: aprox. 8:40–17:00 (algo menos en invierno).
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10. El Camino de la Filosofía

Templo Hinkaku-ji
El Camino de la Filosofía es un sendero de unos dos kilómetros que va junto a un canal y enlaza un templo con otro; se llama así porque un filósofo, Nishida Kitaro, lo recorría meditando de camino a la universidad. En primavera, con los cerezos, tiene que ser espectacular. Nosotros lo hicimos entrando en el Eikan-do y el Honen-in (este último, con su puerta de musgo, es gratis y una gozada) antes de rematar en el Ginkaku-ji. Si buscas algo que ver en Kioto sin pagar entrada, este paseo es tu plan y no cuesta un yen.
11. Ginkaku-ji, el Pabellón de Plata

Templo Hinkaku-ji
El Ginkaku-ji, o Pabellón de Plata, es el cierre natural del Camino de la Filosofía. Y ojo, que de plata no tiene nada: lo mandó construir en 1482 el shogun Ashikaga Yoshimasa imitando el Pabellón Dorado de su abuelo, pero la idea de recubrirlo de plata nunca llegó a cumplirse. Lejos de restarle, le da un aire más sobrio y zen que a mí me gusta hasta más. Lo mejor son sus jardines: el de musgo y, sobre todo, el jardín seco de arena blanca con un cono perfecto (el Kogetsudai) que dicen que sirve para contemplar la luna.
12. Heian Jingu y su enorme torii rojo

Tori del Templo Heian Gunju
El Heian Jingu se reconoce de lejos por su enorme torii rojo, uno de los más grandes de Japón, plantado en mitad de una avenida. El santuario en sí es una réplica (a escala) del antiguo palacio imperial y se nota enseguida que es distinto al resto de templos de Kioto, con ese aire más colorido. Es relativamente moderno: lo levantaron en 1895 para celebrar los 1.100 años de la fundación de la ciudad.
Nosotros nos quedamos con su jardín, un remanso de paz donde está el camino de piedras sobre el estanque que sale en Lost in Translation, cuando el personaje cruza saltando. Puro cine.
- Web oficial donde chequear horarios y precios
- Precio: el recinto es gratis; el jardín (Shin-en) cuesta unos 600 ¥ (~3,70 €). (Confirmar antes de publicar.)
- Horario: aprox. 6:00–17:00 el recinto; el jardín, 8:30–17:00.
13. Kinkaku-ji, el famoso Pabellón Dorado

Kinkaku-ji. Pabellón Dorado. Kioto.
Y llegamos al que se te queda grabado en la retina para siempre: el Kinkaku-ji, el famoso Pabellón Dorado, seguramente la imagen más repetida de todo lo que ver en Kioto. Cuando entras y se abre delante de ti el estanque con el templo dorado elevándose sobre el agua, a todo el mundo se le escapa el mismo «ohhh». A nosotros también, no te voy a hacer el interesante.
Empezó siendo la villa de retiro del shogun Ashikaga Yoshimitsu en 1397 y acabó convertida en templo zen. Un dato curioso y un poco triste: el pabellón que ves es de 1955, porque en 1950 un monje con problemas le prendió fuego (da hasta para novela; de hecho Mishima escribió una).
- Web oficial para horarios y precios.
- Precio: 500 ¥ (unos 3 €) adultos y 300 ¥ escolares. (Consultado en agosto de 2026.)
- Horario: 9:00–17:00 todos los días.
- Cómo llegar: bus 101 o 205 desde la estación de Kioto hasta Kinkakuji-michi (unos 40 min). Queda a desmano del centro, al noroeste.
14. Ryoan-ji y el jardín zen más famoso de Japón

Ryoan-ji
A un paseo del Pabellón Dorado está el Ryoan-ji, que guarda el jardín zen seco más famoso de Japón: quince piedras sobre grava rastrillada y poco más. La gracia (y el misterio) es que, lo mires desde donde lo mires, siempre hay una piedra que no consigues ver. Puede sonar a tontería, pero te sientas un rato a mirarlo y acabas entendiendo de qué va esto del zen. El jardín es del siglo XV y fuera tienes además un bonito estanque con nenúfares.
Se suele visitar justo después del Kinkaku-ji, porque quedan cerca y así aprovechas la escapada al norte.
- Precio: 600 ¥ (~3,70 €) adultos.
- Horario: 8:00–17:00 (marzo–noviembre); 8:30–16:30 (diciembre–febrero).
- Cómo llegar: bus 59 desde el Kinkaku-ji (unos 10 min) o desde la estación de Kioto.
15. Kitano Tenmangu y el misterio del móvil bloqueado

Kitano Tenman-gu
El Kitano Tenmangu no es el gran imprescindible de Kioto, pero es de los que más me marcaron, y tengo hasta anécdota mística. Es un santuario del año 947 dedicado a Sugawara no Michizane, un erudito al que veneran como dios de los estudios (verás a estudiantes viniendo a pedir aprobar). Rodeándolo escuché a los monjes cantando sus rezos y, como buena periodista, pensé en grabarlo con el móvil para mandárselo a alguien. Pues bien: el móvil se me bloqueó en seco justo al intentarlo, hasta el punto de tener que reiniciarlo. ¿Casualidad? Yo lo tomé como un aviso de que aquello no se hacía, y no volví a intentarlo. Tú mismo.
Si vienes en febrero pillas sus ciruelos en flor, y el día 25 de cada mes montan un mercadillo de esos que dan para perderse un buen rato.
16. Arashiyama y su bosque de bambú

Bosque de bambús
Arashiyama es casi una excursión en sí misma dentro de Kioto y da para un día entero, así que aquí te dejo lo esencial y lo desarrollamos a fondo en su propia guía.
Lo más famoso es el bosque de bambú, esa masa verde por la que caminas retorciéndote el cuello para verle la punta a los troncos; en un día de calor se agradece un montón. Antes merece la pena el jardín del Tenryu-ji, el templo zen principal de la zona (de 1345 y Patrimonio de la Humanidad). El puente Togetsukyo regala unas vistas preciosas del río y la montaña, y si lo cruzas y subes unos veinte minutos de cuesta llegas a los monos de Iwatayama: están en libertad, correteando a tu alrededor, y aquí el enjaulado eres tú (para darles de comer te metes en una cabaña). Fue divertidísimo, hasta que a la bajada se nos encaró un mono cabreado que hacía amagos de mordernos: ¡tan pequeños y cómo acojonan! Y un descubrimiento personal: el Adashino Nenbutsu-ji, algo apartado, con sus miles de estatuas de piedra.
- Lee aquí nuestra guía completa de Arashiyama, con todo el detalle de templos, bambú y los monos.
- Si prefieres ir con guía, hay visitas guiadas a Arashiyama y su bosque de bambú en español.
17. El mercado de Nishiki
El mercado de Nishiki no entró en nuestra ruta —te lo digo claro, no me lo voy a inventar—, pero en una guía de qué ver en Kioto tiene que estar. Lo llaman «la cocina de Kioto»: una calle cubierta y estrecha de unos 400 metros con más de cien puestos de comida, pescado, encurtidos, dulces y cacharros de cocina. Lleva más de cuatrocientos años funcionando. Es el sitio para picar de todo un poco y ver el Kioto de andar por casa, y queda en pleno centro, muy cerca de la zona comercial de Kawaramachi.
18. El castillo de Nijo
El castillo de Nijo tampoco lo pisamos, pero es de las construcciones civiles más importantes que ver en Kioto y aparece en todas las guías con motivo. Lo levantó en 1603 Tokugawa Ieyasu, el primer shogun de la dinastía, como residencia en Kioto. Dentro está el palacio Ninomaru, con sus salas de tatami y un detalle genial: los «suelos ruiseñor» (uguisubari), hechos aposta para chirriar al pisarlos y avisar de intrusos. Y tiene su momento histórico grande: aquí, en 1867, el último shogun devolvió el poder al emperador. Fin de una época, literalmente.
- Web oficial
- Precio: 600 ¥ el recinto + 400 ¥ el palacio Ninomaru (unos 1.000 ¥ / ~6 € en total).
- Horario: 8:45–17:00 (última entrada sobre las 16:00); el Ninomaru cierra algunos martes.
19. Fushimi Inari y sus miles de torii

Fushimi Inari Taisha
Si hay un sitio que ver en Kioto que no te puedes perder, es el Fushimi Inari, el santuario de los miles de toriis naranjas que trazan un camino montaña arriba. Es gratis y está abierto las 24 horas, así que juega a tu favor: nosotros llegamos sobre las 7:30 de la mañana y fue clave, porque a media mañana esto se llena y la magia se diluye. El sendero completo hasta lo alto del monte Inari son unos cuatro kilómetros (dos o tres horas ida y vuelta); mucha gente sube solo el primer tramo, pero si tienes piernas y tiempo, arriba se queda casi vacío.
El santuario es del año 711 y está dedicado a Inari, dios del arroz y de los negocios; cada torii lo dona una empresa o un particular, por eso hay miles. Como queda al sur y en la misma línea de tren que Nara, mucha gente lo junta con los ciervos en un mismo día.
- Te lo contamos a fondo en nuestra guía de Fushimi Inari.
- Se puede combinar con Nara en una excursión a Nara e Inari con guía en español.
Otros lugares que ver en Kioto si tienes más tiempo

Chion-in
Lo reconocerás por su puerta descomunal, la Sanmon, la más grande de madera de Japón, y por sus escaleras (las de El último Samurái). Es de 1234 y sede de una escuela budista importante. El recinto es gratis; algunos jardines se pagan aparte.
Shoren-in
Un templo tranquilo con uno de los jardines secos más bonitos que vimos, ideal para sentarse a no hacer nada. En temporada hacen iluminaciones en azul. Ronda los 600 ¥.
Palacio Imperial de Kioto
Residencia de la familia imperial hasta 1868, con jardines enormes para pasear. La entrada al recinto es gratis.
Nishi y Higashi Hongan-ji
Dos templazos casi gemelos muy cerca de la estación, perfectos si te alojas por ahí. Los separó en dos el gobierno de Ieyasu en 1602. Entrada gratis.
La estación de Kioto y la Kyoto Tower
La propia estación de Kioto es una pasada de arquitectura moderna (de 1997), con escaleras monumentales, y enfrente tienes la Kyoto Tower para ver la ciudad desde arriba. Buen punto de inicio y de despedida.
Mapa de Kioto por días y zonas
Aquí tienes el mapa de Kioto con todo lo que ver marcado y, lo importante, organizado por zonas y por días. Kioto es grande y sus templos quedan desperdigados, así que la clave para no perder media vida en el autobús es sencilla: agrupa por barrios y dedica cada día a una zona. En este mapa de Kioto por zonas tienes cada jornada de un color, para que veas de un vistazo qué te pilla cerca de qué.
Debajo te dejo las rutas escritas según los días que tengas. Están pensadas para una primera visita y para patearlas por libre, sin agobios de más. Verás que repito una idea: madrugar. En Kioto, la diferencia entre un templo para ti solo y un templo a reventar son literalmente dos horas.
Qué ver en Kioto en un día
Si solo tienes un día en Kioto, toca madrugar y asumir que no llegas a todo. Nuestra ruta exprés, casi toda por el este y el sur para no encadenar transbordos:
Fushimi Inari muy temprano (sobre las 7:00-7:30) → Kiyomizu-dera → bajada por Ninenzaka y Sannenzaka → santuario Yasaka y parque Maruyama → Gion al atardecer → cena y paseo por Pontocho.
Es un día intenso, pero se hace. Si te queda energía, mete el Sanjusangen-do de camino, que te pilla cerca de la estación.
- Para aprovechar un día tan justo, un free tour por Kioto con guía en español ayuda a centrar tiros.
Qué ver en Kioto en 2 días
Con dos días respiras un poco y ves los grandes imprescindibles que ver en Kioto:
Día 1 (este): Kiyomizu-dera, cuestas de Ninenzaka y Sannenzaka, Kodai-ji, santuario Yasaka y parque Maruyama, y por la noche Gion y Pontocho.
Día 2 (norte y oeste): Kinkaku-ji a primera hora, Ryoan-ji al lado y, por la tarde, Arashiyama (bosque de bambú, Tenryu-ji y, si llegas, los monos de Iwatayama).
Si puedes, encaja el Fushimi Inari al amanecer del día 1, antes de subir a Higashiyama. Cunde muchísimo.
Qué ver en Kioto en 3 días
Tres días es lo que le pondría yo a una primera visita para irte con buen sabor de boca. Es la opción que más recomendamos:
Día 1 (este): Kiyomizu-dera, las cuestas de Higashiyama, Gion y Pontocho.
Día 2 (norte y oeste): Kinkaku-ji, Ryoan-ji y Arashiyama.
Día 3 (sur y centro): Fushimi Inari al amanecer, Sanjusangen-do, mercado de Nishiki y castillo de Nijo.
Qué ver en Kioto en 4 días
El cuarto día es el que te quita las prisas y te deja disfrutar del Kioto más tranquilo. Añade a lo anterior la zona noreste:
Día 4 (noreste): Nanzen-ji y su acueducto, Camino de la Filosofía (entrando en el Eikan-do y el Honen-in), Ginkaku-ji y, para cerrar, el Heian Jingu.
¿Y si tienes un quinto día? Dedícalo a una excursión a Nara (los ciervos) o a Himeji (el castillo blanco), o a rematar las zonas secundarias que se te hayan quedado en el tintero.
- Excursión de un día a Nara y Fushimi Inari con guía en español, si quieres el quinto día resuelto.
Cuántos días se necesitan para visitar Kioto

Vista panorámica de Kioto
Para ver Kioto con cabeza necesitas al menos tres días: dos si vas corriendo a por lo básico, y cuatro o cinco si quieres ir con calma y encajar alguna excursión. En un día se puede, pero te quedas con la miel en los labios.
- Dos días: los grandes imprescindibles, sin tiempo para pararte mucho en ninguno.
- Tres días: una primera visita bastante completa. Es lo que más recomendamos.
- Cuatro días: el mismo recorrido pero sin prisas y con las zonas secundarias.
- Cinco días: te da para excursiones (Nara, Himeji) o para el Kioto más pausado de jardines y té.
Y un consejo de los que se agradecen: no intentes ver cuarenta templos. En Kioto se empachan hasta los que aman los templos. Agrupa por zonas, deja huecos para perderte y quédate con ganas de volver, que es la mejor forma de irse de un sitio.
Excursiones desde Kioto y alrededores
Una de las gracias de Kioto es lo bien conectada que está: en menos de una hora de tren tienes varios sitios que dan para un día redondo. Si te sobran jornadas o quieres cambiar de aire después de tanto templo, estas son las mejores excursiones desde Kioto y los alrededores que más nos convencen.
Nara
La excursión estrella y la que haríamos sí o sí. En unos 45 minutos plantas en Nara, la primera capital de Japón, con sus ciervos sueltos que se pasean (y te persiguen si hueles a galleta), el enorme Buda de bronce del Todai-ji y un parque precioso. Se hace en medio día largo o un día entero sin agobios.
👉 Lo tenemos contado en detalle en nuestra visita a Nara.
Uji
A media hora en tren, Uji es el pueblo del té matcha por excelencia y una escapada tranquila. Aquí está el Byodo-in, ese templo del pabellón del Fénix que sale en la moneda de 10 yenes, y un montón de casas de té donde probar el matcha de verdad, del bueno. Ideal si quieres un día más pausado y con menos gentío.
Osaka
Está tan cerca (15-30 minutos) que mucha gente duda entre dormir en una u otra. Como excursión desde Kioto funciona de maravilla para un día de ciudad, comida callejera en Dotonbori y ambiente distinto, mucho más gamberro que el de Kioto.
👉 Aquí tienes nuestra guía de qué ver en Osaka para exprimir el día.
Himeji y Kobe
Un poco más lejos (una hora larga en tren) tienes Himeji, con el castillo blanco más bonito de Japón, el que de verdad parece sacado de una postal y encima es original, no reconstruido. Se puede enganchar con Kobe, famosa por su carne, para redondear el día.
Cómo moverse por Kioto

Templo Kiyomizu Dera
Lo primero, la buena noticia: Kioto se patea mucho a pie. Si organizas por zonas, como te venimos contando, dentro de cada barrio vas andando de un templo a otro sin tocar el transporte. El bus y el metro los usas solo para saltar de una zona a otra, y ahí es donde conviene tener un par de cosas claras para moverte por Kioto sin perder el día.
Un aviso importante, porque hay muchísima guía desactualizada: el famoso bono de bus de un día (los 700 ¥) ya no existe. Dejó de venderse en 2023 y no se puede usar desde marzo de 2024. La ciudad lo quitó a propósito para descongestionar los autobuses y empujar al metro, así que si lo has leído por ahí, esa información es anterior a 2024.
Las opciones para moverte por Kioto hoy
- Tarjeta IC (ICOCA, Suica, Pasmo…): lo más cómodo de largo. Pagas por viaje acercando la tarjeta, y vale para bus, metro y trenes JR locales. Para la mayoría de días sueltos es la opción que menos quebraderos da.
- Autobús urbano: es la red que más templos toca (tarifa plana de 230 ¥ el trayecto), pero es lento y en temporada alta va a rebosar. Ojo: no puedes subir con maletas grandes, así que déjalas en las taquillas de la estación.
- Metro: dos líneas, Karasuma (norte-sur) y Tozai (este-oeste), de 220 a 360 ¥ según distancia. Es lo más rápido para el castillo de Nijo, Higashiyama y el centro, porque no se come los atascos.
- Subway & Bus 1-Day Pass (1.100 ¥, niños 550 ¥): el bono que sustituye al viejo. Sale a cuenta si haces cinco o más trayectos en el mismo día, cosa fácil si mezclas Kinkaku-ji, Kiyomizu-dera y Gion. Si tu día es más tranquilo, te sale mejor la tarjeta IC. Se compra en el centro de información de la estación de Kioto.
- Trenes para las afueras: para Arashiyama, la línea JR Sagano (o el tranvía Randen); para Fushimi Inari, la línea JR Nara hasta la estación Inari; y esa misma línea te lleva a Uji.
Cómo llegar a Kioto
Kioto no tiene aeropuerto propio, así que se llega en tren. Desde Tokio, en el shinkansen: el Hikari (válido con el Japan Rail Pass) tarda unas 2 h 40, y el Nozomi (más rápido, pero fuera del pase) unas 2 h 15. Desde el aeropuerto de Kansai (el de Osaka), el tren Haruka te planta en la estación de Kioto en unos 75 minutos. Y desde la propia Osaka son 15-30 minutos, según el tren. La estación de Kioto es el gran nudo de todo, y por eso alojarse cerca es tan cómodo (te lo contamos más abajo).
Para tener internet desde el minuto uno (mapas, trenes, traductor) nosotros tiramos de eSIM. Puedes llevarla instalada de casa con Holafly y te conectas al bajar del avión sin buscar wifi ni cambiar de tarjeta.
Dónde alojarse en Kioto: mejores zonas

Templo Hinkaku-ji
Para elegir dónde alojarse en Kioto lo primero es pensar en cómo te vas a mover, y nosotros lo tuvimos claro: junto a la estación de Kioto. Es el nudo de todo —el shinkansen, el Haruka del aeropuerto, los buses y las líneas de tren a Fushimi Inari, Nara y Arashiyama—, así que cada mañana salíamos disparados a una zona distinta y volvíamos por la noche sin complicarnos la vida. No es la parte más «de postal» de la ciudad, pero viajando con maletas y queriendo aprovechar el día, en comodidad no la gana nadie.
Nosotros nos quedamos en este aparcamiento tan cuqui, [una o dos frases con lo que os gustó y lo que no: espacio, cocina, distancia a pie a la estación, etc.].
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Todas tus preguntas sobre Kioto
¿Cuál es la mejor época para visitar Kioto?
La mejor época para visitar Kioto es la primavera, por los cerezos de finales de marzo y principios de abril, y el otoño, con los arces rojos de noviembre. Son las dos temporadas más bonitas y también las más llenas. El verano es húmedo y caluroso, y el invierno, tranquilo y frío.
¿Qué es mejor, Kioto u Osaka?
Kioto es templos, tradición y calma; Osaka es comida, ambiente y marcha. Si vas a lo cultural, gana Kioto; si quieres diversión y buen comer, Osaka. Lo ideal es verlas las dos, que están a media hora.
¿Dónde ver geishas en Kioto?
El mejor sitio para ver geishas en Kioto es el barrio de Gion al atardecer, sobre todo en las calles Hanami-koji y Shirakawa, cuando van o vuelven del trabajo (más o menos de 17:00 a 19:00). Recuerda que desde 2024 no se puede fotografiar en los callejones privados ni a ellas sin permiso.
¿Qué templos ver en Kioto?
Si tienes que elegir qué templos ver en Kioto, quédate con estos cinco: el Kiyomizu-dera, el Pabellón Dorado (Kinkaku-ji), el santuario de los toriis de Fushimi Inari, el jardín zen de Ryoan-ji y el Ginkaku-ji. Con ellos te llevas la esencia de la ciudad sin acabar empachado de templos.
Kioto es una ciudad espectacular y para mí la que representa mejor la tradición y la esencia de Japón. ¡No te pierdas todo lo que ver en Kioto!
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