Qué ver en Tokio no es la pregunta difícil. La difícil es qué dejas fuera, porque aquí no te va a caber todo y más vale que lo asumas pronto. Tokio no se ve, se recorre, y se recorre por barrios: cada uno es casi una ciudad con su carácter, así que la mejor forma de organizarte es ir zona por zona y no dar bandazos en el metro.
A Tokio fuimos los dos. Noa todavía no había llegado, así que este es de esos viajes que tenemos pendiente repetir en familia, y pocos lo tenemos tan claro como este, sobre todo después de ver lo que disfrutó Noa en Corea del Sur. El día que llegábamos nos despertamos con el móvil ardiendo a llamadas perdidas: un terremoto de 8,5 había sacudido la isla. Quedó en susto, porque fue a casi 600 kilómetros de profundidad, pero cortaron líneas de tren y el metro, y entramos en la ciudad con el cuerpo encogido. Spoiler: nos comió, en el buen sentido.
Aquí va nuestra lista de los mejores lugares que ver en Tokio, ordenados por barrios y con todo lo que necesitas: cómo llegar, cuándo ir, qué nos gustó de verdad y qué nos saltaríamos sin pena. Al final tienes el mapa, un itinerario día a día, dónde dormir y qué comer. Vamos allá.
Índice de contenidos
1. Shibuya, el cruce de peatones más famoso del mundo
Shibuya fue nuestro primer golpe de Tokio de verdad y sigue siendo uno de los lugares imprescindibles que ver en Tokio. Aquí está el famoso cruce de Shibuya, ese paso de cebra que has visto mil veces en fotos, vídeos y películas, pero que en directo tiene otra cosa. La gracia no es solo cruzarlo, sino quedarse un rato mirando cómo cientos de personas atraviesan la calle en todas direcciones sin que aquello acabe en una coreografía de empujones. Japón, haciendo Japón.
Para verlo desde arriba, la opción clásica es subir a la primera planta del Starbucks que da al cruce y mirar desde el ventanal. Es gratis, suele haber gente y no vas a descubrir un rincón secreto de la ciudad, pero funciona. Y justo al lado, junto a la estación, está la estatua de Hachiko, el perro más famoso de Japón. Es pequeñita, casi discreta para la fama que tiene, pero sigue siendo una de esas paradas que se hacen con cariño.
Después toca meterse en Center Gai, la zona de callejones, neones, restaurantes, tiendas y ruido visual. Aquí también verás algunos de los famosos love hotels, alojamientos para parejas que pueden pagarse por horas y que se reconocen bastante bien por sus fachadas coloridas y excesivas.
Nosotros cenamos por la zona en un yakitori de barra, de esos en los que señalas lo que quieres y te lo hacen a la brasa delante. Y esa es una de las mejores formas de vivir Shibuya de noche: sin complicarse, entre humo, brochetas, neones y gente entrando y saliendo del metro como si la ciudad nunca pensara apagarse.
Cómo llegar: estación de Shibuya, línea JR Yamanote y varias líneas de metro. Cuándo ir: al atardecer o de noche, que es cuando Shibuya se pone en modo Tokio de película.
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2. El Parque Yoyogi y la calle Takeshita Dori

Rockabillys en el Yoyogi Koen
Harajuku es el barrio que más nos sorprendió y, si nos pides un solo sitio que ver en Tokio para entender a la ciudad, es este. La arteria es Takeshita Dori, una calle estrecha y abarrotada de tiendas a cuál más loca, llena de chavales con el estilo kawaii por bandera. Ahí me compré unos calcetines de Doraemon, para que te hagas una idea del nivel.
Al lado tienes el parque Yoyogi, que en domingo es un espectáculo: japoneses cantando, comiendo, haciendo deporte y, lo mejor, los rockabillys bailando con sus tupés en corro. Nos quedamos un buen rato y hasta nos animaron a movernos. De lo más divertido que hicimos en todo Tokio, te lo digo yo. Pegado está el santuario Meiji-jingu, un bosque enorme con un templo dentro que te baja las pulsaciones de golpe después del jaleo de Takeshita. Y bajando hacia Omotesando entras en la milla de oro tokiota: edificios de firmas de lujo que parecen sacados de un libro de arquitectura. No hace falta entrar a comprar nada, el plan es mirar para arriba.
Cómo llegar: estación de Harajuku (JR Yamanote) o Meiji-jingumae (metro). Cuándo: domingo por la mañana para pillar a los rockabillys y el ambientazo del parque.
3. El callejón Omoide Yokocho y la zona de karaokes de Tokio

El segundo es Kabukicho, el barrio rojo de Tokio. Es de lo más colorido y con más ambiente de la ciudad, lleno de luces y de gente repartiendo flyers para los «locales». A nosotros, honestamente, no nos gustó demasiado: nos pareció más de perversión que de diversión. Se ve un rato, se hace la foto de los neones y se sigue. Avisado quedas. Si te sobra energía, hay un buen plan tonto: cenar en el restaurante temático de Alicia en el País de las Maravillas. La comida no es nada del otro mundo, pero la decoración es muy molona.
Cómo llegar: estación de Shinjuku, la más transitada del mundo (JR Yamanote, entre otras). Truco: el mirador del Edificio Metropolitano del Gobierno es gratis y tiene unas vistas estupendas; un planazo si no quieres pagar por subir a las torres de pago.
Ir a un karaoke en Tokio
En Tokio hay que ir a un karaoke. No lo digo yo, lo dice la lógica universal de las cosas que hay que hacer aunque te dé vergüenza. Nosotros fuimos al Echo Karaoke, cerca de nuestro hotel en Akihabara, después de bajar de la Tokyo Tower y volver en JR. Entramos con más nervios que dignidad, elegimos sala y descubrimos que tenían canciones en inglés y hasta en castellano. La fantasía.
La experiencia empieza ya en recepción: sala de fumadores o no fumadores, con cosplay o sin cosplay, con luces o sin luces, cuántas horas quieres estar… y adelante. Te meten en una sala privada, normalmente en una planta alta, y ahí empieza la aventura. Buscas las canciones en la máquina, vas metiéndolas en cola y cantas como si el mundo exterior no existiera. Lo cual, por otra parte, es una de las grandes ventajas de Japón: nadie parece estar pendiente de tu drama musical.
Consejo de persona que se vino arriba: lleva una lista de canciones pensada. Si no, se te va media hora buscando temas y cuando te quieres dar cuenta te llama un señor japonés al teléfono de la sala para avisarte de que se acaba el tiempo. En japonés, claro. Tú no entiendes nada, pero el mensaje se capta: o pagas más o se acabó el concierto.
4. El templo Senso-ji, un imprescindible que ver en Tokio

Por la zona hay calles muy bonitas para lo concurrido que es Tokio. De camino a Ueno te cruzas con Kappabashi, una calle entera de tiendas que venden esas reproducciones de plástico de platos de comida que luego ves en medio Japón. Y al otro lado del río se ve la Tokyo Skytree, la estructura más alta del país. Nos acercamos a subir, pero las colas eran de echarse a llorar y subir no es barato, así que nos quedamos con la foto desde abajo. Si vas justo de tiempo, no pasa nada por verla así.
Cómo llegar: estación de Asakusa (líneas Ginza o Asakusa de metro; no está en la Yamanote). Cuándo: a primera hora, casi al amanecer, si no quieres pelearte con las multitudes. Horario del Senso-ji: el recinto está siempre abierto; el salón principal, sobre las 6h–17h.
5. El parque de Ueno, uno de los más bonitos de Tokio
Ueno se encadena de maravilla con Asakusa y es una de esas zonas que ver en Tokio cuando quieres bajar un poco la intensidad de neones sin salirte de la ciudad. Justo enfrente de la estación está Ameyoko, una calle comercial muy animada, entre mercado, puestos de comida, tiendas y gente pasando con bolsas como si estuviera preparando el fin del mundo, pero con más orden.
Al lado tienes el parque de Ueno, con estanques de nenúfares, templos, pagodas y varios museos. En primavera es uno de los lugares clásicos para ver los cerezos en flor, aunque fuera de temporada también merece un paseo. Nosotros entramos en el Museo Nacional de Tokio, una buena parada si te interesa entender mejor la historia y el arte japonés sin que todo el viaje sea templo-foto-templo-foto-ramen.
Aquí también está el zoo de Ueno, pero yo no lo recomendaría. Nosotros entramos y salí pitando. Ver al oso polar en aquellas condiciones me encogió el estómago y confirmó algo que ya tenía bastante claro: los zoos no son lo nuestro. Te recomiendo encarecidamente que no cometas mi error y no entres ni a ese ni a otros zoos.
Cómo llegar: estación de Ueno, línea JR Yamanote y metro Hibiya y Ginza. Cuándo ir: por la mañana o a primera hora de la tarde, combinándolo con Asakusa y Yanaka.
6. Yanaka, el barrio más tranquilo de Tokio
Yanaka es uno de esos barrios que se agradecen mucho cuando Tokio empieza a parecerte una pantalla gigante con metro debajo. Está cerca de Ueno y conserva un ambiente más bajo, más lento y más tradicional, con calles estrechas, casas antiguas, templos pequeños y tiendas de barrio.
Lo suyo es bajar por las escaleras Yuyake Dandan, pasear por Yanaka Ginza y perderse un poco sin buscar grandes monumentos. Aquí la gracia está justo en eso: en caminar sin que cada esquina te grite que hagas una foto. Y en Tokio, créeme, eso también se agradece.
Cómo llegar: estación de Nippori, línea JR Yamanote, o Sendagi, metro Chiyoda. Cuándo ir: por la mañana o a media tarde, junto con Ueno.
7. Akihabara, la zona ‘friki’ más molona de Tokio

Ahora, te lo cuento como es: a mí Akihabara me dejó a medias. Tiene una parte de neón y nostalgia ochentera que mola un montón, pero también un punto más turbio en algunas tiendas que no me terminó de gustar. Con lo fan que soy yo de todo esto, esperaba flipar más y me quedé regular. Verlo merece la pena, pero sin idealizarlo.
Cómo llegar: estación de Akihabara (JR Yamanote, Sobu, Keihin-Tohoku). Cuándo: los domingos cortan la calle principal al tráfico y se disfruta mucho más.
8. Nakano Broadway, el otro paraíso del manga en Tokio
Si Akihabara te sabe a demasiado escaparate y quieres buscar manga, figuras, juguetes antiguos, objetos de coleccionismo o directamente perderte entre tiendas rarísimas, apunta Nakano Broadway. Es una especie de centro comercial cubierto de varias plantas donde puedes encontrar desde figuras de anime hasta ropa, zapatos, tiendas de segunda mano y pequeños comercios que parecen pensados para gente que sabe exactamente lo que busca.
La gran ventaja es que tiene un aire menos desbordante que Akihabara. Sigue siendo muy friki, obviamente, pero se siente más de búsqueda y hallazgo, menos de cartel luminoso gritándote al oído. Si viajas con alguien amante del manga o del coleccionismo, calcula tiempo extra. El “entro cinco minutos” aquí tampoco existe.
Cómo llegar: estación de Nakano, en la Chuo Line de JR. Al salir, lo tienes prácticamente de frente. Cuándo ir: muchas tiendas abren de mediodía a la tarde, así que no lo pondría a primerísima hora.
9. Odaiba, la isla artificial que ver en Tokio

Lo que más nos marcó de Odaiba fue el atardecer. Allí tienes una réplica de la Estatua de la Libertad, el Rainbow Bridge al fondo y el skyline de Tokio iluminándose poco a poco. Si ya conoces Nueva York, la escena te da un pequeño ataque de morriña viajera. No estás en la Costa Este, pero durante unos minutos el cerebro compra la mentira encantado.
También hay una pequeña playa donde puedes mojarte los pies en el Pacífico. Yo tengo esa costumbre un poco absurda, pero muy mía, de tocar todos los mares que visito, así que ahí dejé los pies. Venía de haber probado el Pacífico al otro lado, en Los Ángeles, pero las aguas tokiotas también tenían que pasar por el expediente.
Odaiba es además una zona muy cómoda si viajas con niños. Tienes centros comerciales como Aqua City o DiverCity Tokyo Plaza, planes interiores para un día de lluvia y lugares como Madame Tussauds o LEGOLAND Discovery Center. Nosotros entramos al Madame Tussauds y, aunque los museos de cera no sean precisamente mi religión, este nos pareció una chorrada divertida: te dejan interactuar con las figuras, hacerte fotos y disfrazarte un poco. A veces una chorrada es justo lo que necesita un viaje.
En Aqua City cenamos en Kaina, una hamburguesería de estilo hawaiano bastante asequible, viendo caer la noche sobre la bahía. Y sí, en Tokio también puedes cenar hamburguesa sin que venga nadie a retirarte el pasaporte viajero.
Importante: Odaiba ha cambiado mucho. Palette Town, VenusFort y la noria gigante en la que nos subimos ya no existen, así que no organices tu visita contando con ellos. Los dejo mencionados porque formaron parte de nuestro viaje, pero no como recomendación actual. En cambio, el Gundam gigante de DiverCity sigue siendo una parada muy visual, especialmente si viajas antes de su retirada anunciada para finales de agosto de 2026.
Cómo llegar: Yurikamome desde Shimbashi o línea Rinkai. Cuándo ir: a media tarde, para llegar con luz, pasear y quedarte al atardecer.
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10. El mercado de pescado de Tsukiji
Nosotros visitamos Tsukiji cuando todavía era el gran mercado de pescado de Tokio. No madrugamos lo suficiente para ver la famosa subasta del atún, porque una también tiene sus límites y a las cinco de la mañana mi yo marinero de Vigo decidió que ya había visto puertos en esta vida. Pero sí recorrimos el mercado y comimos allí uno de los mejores sushi del viaje.
Hoy hay que hacer una aclaración importante: la parte mayorista y la subasta del atún se trasladaron a Toyosu. Así que, si quieres ver la subasta, ya no tienes que ir a Tsukiji, sino a Toyosu, con reserva o comprobando el sistema de observación vigente. Es madrugón del bueno, de esos que te hacen replantearte tus decisiones, pero si te interesa el mundo del pescado puede ser una experiencia muy potente.
Lo que sí sigue en Tsukiji es el mercado exterior, lleno de puestos de comida, tiendas y barras de sushi. Y ese es el plan que más recomiendo: ir por la mañana, pasear, curiosear y sentarte a comer sushi fresco. Nosotros pedimos salmón y atún, con sopa miso y té, y todavía recuerdo ese momento con bastante emoción. Que sí, que técnicamente es arroz con pescado encima. Pero cuando el pescado está así, el argumento se defiende solo.
Consejo importante si no eres fan del wasabi: en Japón muchas piezas de sushi llevan wasabi entre el arroz y el pescado, no aparte como solemos verlo en España. Si no lo quieres, pídelo sin. Tu paladar te lo agradecerá y tú podrás seguir teniendo una relación cordial con el atún.
Cómo llegar: Tsukiji, metro Hibiya; Toyosu, con el Yurikamome. Cuándo ir: por la mañana, especialmente si quieres desayunar o comer sushi.
11. Ryogoku donde entrenan los luchadores de sumo
Una de las mañanas la dedicamos a algo que no se nos olvida: ver entrenar a los luchadores de sumo. Fuimos a un establo (una heya) en la zona de Hamacho, madrugando para que no hubiera mucha gente, y se les veía entrenar desde la calle a través de los ventanales. Impacta, y mucho.
Eso sí, esto ha cambiado: hoy la mayoría de establos pide reserva o directamente ir con una visita organizada, porque no es un espectáculo, es un entrenamiento real, y hay que guardar silencio y respeto. Quedan un par de heya en el barrio de Ryogoku que dejan mirar desde fuera, pero si no hablas japonés lo más cómodo es reservar una visita guiada (te dejamos opciones en el bloque de tours). Y si coincides con un torneo, eso ya es nivel dios.
Cómo llegar: Ryogoku (línea JR Sobu), el barrio del sumo por excelencia. Cuándo: los entrenamientos son a primera hora de la mañana.
12. Torre de Tokio

Se puede subir al Main Deck, a 150 metros, o al Top Deck, a 250 metros. Nosotros optamos por subir más, porque ya que una hace cola y paga, al menos que el vértigo trabaje. La experiencia merece especialmente la pena al anochecer, cuando ves cómo la ciudad pasa de gris inmenso a tablero de luces.
De camino vimos el templo Zojo-ji, que estaba cerrado, pero aun así nos pareció una parada bonita para combinar con la torre. La imagen del templo con la Tokyo Tower detrás es una de esas estampas donde Tokio hace su mezcla favorita: tradición, acero y luces en el mismo plano, porque elegir una sola personalidad le parecía poco.
Cómo llegar: Akabanebashi, línea Oedo, o Kamiyacho, línea Hibiya. Cuándo ir: al atardecer o de noche.
13. De compras (si puedes) en Ginza, el barrio más posh de Tokio
Ginza es el barrio elegante de Tokio, el sitio donde los escaparates parecen mirarte por encima del hombro. Aquí no hace falta venir a comprar; de hecho, casi mejor no mirar demasiado los precios. El plan es pasear, ver edificios, curiosear grandes almacenes y disfrutar de esa versión más sofisticada de la ciudad.
Uno de los edificios más bonitos de la zona es el Kabuki-za, el teatro de kabuki. La estampa es muy llamativa: arquitectura tradicional plantada en medio de rascacielos, como si Tokio quisiera recordarte que aquí lo antiguo no desaparece, simplemente aprende a convivir con fachadas de cristal y tráfico.
También puedes acercarte a Nihonbashi, el kilómetro cero histórico de Tokio. El puente, decorado con dragones y leones, fue desde el siglo XVII el punto de partida de importantes rutas comerciales. Hoy pasa una autopista por encima, así que no esperes una postal limpia y maravillosa. Precisamente por eso tiene algo curioso: es historia importante sobreviviendo como puede debajo de la ciudad moderna. Muy Tokio, otra vez.
En Ginza también estaba el antiguo edificio Sony, pero esa referencia conviene actualizarla: ahora el espacio se ha transformado en Ginza Sony Park, un lugar urbano con actividades y exposiciones temporales. No lo plantearía como “sitio para comprar tecnología sin impuestos”, sino como parada curiosa si pasas por la zona.
Cómo llegar: estación de Ginza, líneas Ginza, Hibiya y Marunouchi; Yurakucho, línea JR Yamanote; Nihonbashi, líneas Ginza, Tozai y Asakusa. Cuándo ir: por la tarde o el fin de semana, cuando Chuo Dori se peatonaliza.
14. Visitar el Palacio Imperial, una zona que ver en Tokio

En esta zona está el Palacio Imperial, residencia del emperador. El palacio como tal no se visita libremente, pero sí puedes acercarte a sus jardines, murallas, fosos y a puntos clásicos como los puentes Nijubashi. Nosotros llegamos demasiado pronto y encontramos los jardines cerrados, así que dimos un paseo por el perímetro antes de seguir ruta. Tokio también consiste en eso: planificar mucho y aun así encontrarte una puerta cerrada con toda la elegancia japonesa del mundo.
Muy cerca tienes Tokyo Station, que por dentro es casi otra ciudad. Bajo tierra encontrarás zonas comerciales, pasillos infinitos y espacios como Tokyo Character Street, con tiendas dedicadas a personajes, anime y merchandising. Si vas a la hora de comer, también puedes buscar la zona de ramen. Si vas demasiado temprano, como nos pasó a nosotros, igual acabas con un café gigante en la mano y mirando escaparates con el estómago aún en modo desayuno.
En la zona también merece la pena fijarse en el Tokyo International Forum, diseñado por Rafael Viñoly, con una estructura enorme de cristal y acero que recuerda a un barco. Es uno de esos edificios que no siempre se mete en las rutas, pero si pasas cerca merece levantar la vista.
Cómo llegar: estación de Tokio, JR Yamanote y muchas otras líneas. Cuándo ir: por la mañana, comprobando horarios de los jardines antes de ir.
15. Roppongi y Gonpachi, el restaurante de Kill Bill

Gonpachi, el mítico restaurante de Kill Bill
Roppongi es una zona de rascacielos, vida nocturna, centros comerciales, restaurantes y bastante movimiento internacional. Aquí tienes Roppongi Hills, la Torre Mori y uno de los cruces más animados de la ciudad, lleno de luces, gente y escaparates compitiendo por tu atención como si Tokio no tuviera ya suficientes estímulos.
Por la zona también puedes entrar en un Don Quijote, una de esas tiendas japonesas donde puedes comprar casi cualquier cosa: desde pestañas postizas hasta recuerdos, snacks, productos de belleza o artículos que no sabías que existían y, probablemente, tampoco necesitabas. Es barato, caótico y muy peligroso para la maleta.
Pero si hay un sitio por el que merece la pena acercarse a Roppongi es Gonpachi, el restaurante que inspiró a Tarantino para la escena más famosa de Kill Bill. No se rodó allí la película, pero el sitio recuerda muchísimo al escenario de la batalla de Uma Thurman. Pasillos de madera, varias alturas, ambiente de izakaya grande y esa sensación de que en cualquier momento alguien va a bajar por la barandilla con un mono amarillo. No pasó. Mejor para todos.
Nosotros llegamos pronto y aun así conseguimos sitio en la barra casi de milagro. Si quieres mesa o tatami, reserva. Se come bastante bien: brochetas, tempura, pescado a la parrilla, sushi… No es solo un sitio para frikis del cine, que también; es un restaurante con ambiente y una parada muy divertida para cerrar el día.
Cómo llegar: estación de Roppongi, líneas Hibiya y Oedo. Cuándo ir: por la tarde-noche, reservando Gonpachi si quieres cenar.
16. Ebisu: ramen, Yebisu Garden Place y cerveza
Ebisu no suele aparecer tan arriba en las listas de qué ver en Tokio, pero a nosotros nos dejó un recuerdo muy sabroso, literalmente. Después de pasar frío en el Fuji, volvimos a Tokio y paramos a comer en Afuri, uno de esos locales de ramen donde pides en una máquina, te sientas en la barra con tu ticket y esperas tu cuenco mientras a tu alrededor todo el mundo sorbe los fideos con una naturalidad admirable.
Lo de sorber en Japón no es mala educación; de hecho, se hace para enfriar los fideos y disfrutar mejor el ramen. Al principio se te hace raro ver a ejecutivos trajeados sorbiendo como si no hubiera mañana, pero al cabo de un rato esa melodía de sopa, fideos y concentración absoluta empieza hasta a tener su gracia.
Cerca tienes Ebisu Yokocho, una galería de pequeños locales para comer y beber con mucho ambiente, y Yebisu Garden Place, una zona más elegante, muy de centro comercial pijo, donde está Yebisu Brewery Tokyo. No es una visita imprescindible si vas con el tiempo justo, pero si te gusta la cerveza japonesa o quieres ver otra cara de Tokio, puede encajar muy bien.
Cómo llegar: estación de Ebisu, línea JR Yamanote y metro Hibiya. Cuándo ir: a la hora de comer o por la tarde-noche para combinar ramen, Ebisu Yokocho y Yebisu Garden Place.
17. Yanaka, el barrio más auténtico de Tokio
Yanaka es uno de los pocos barrios que sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, así que conserva el Tokio de antes: calles estrechas, casas de madera, templos pequeños y un aire de pueblo dentro de la ciudad. Se baja por las escaleras Yuyake Dandan hasta la calle comercial Yanaka Ginza, con tiendas de artesanía y puestos de comida, y se pasea sin rumbo entre templos y el viejo cementerio. Va de maravilla encadenado con Ueno, que lo tienes al lado.
Cómo llegar: estación de Nippori (JR Yamanote) o Sendagi (metro Chiyoda). Cuándo: mañana o media tarde, para pasear con luz.
18. Encuentra el reloj Ghibli

A nosotros nos fascinó. Además, nos costó un poco encontrarlo, aunque lo habíamos visto desde el tren camino de Odaiba. No esperes un cartel gigante avisando de “aquí está la fantasía”, porque Tokio a veces te lo pone fácil y otras te manda a jugar al escondite entre edificios.
Cómo llegar: estación de Shiodome o Shimbashi. También puedes verlo si enlazas esta zona con Ginza, Tsukiji, Tokyo Tower u Odaiba.
19. Yasukuni-jinja, Yushukan y Kitanomaru-koen
En uno de nuestros recorridos por Tokio hicimos parada en Yasukuni-jinja y en el museo Yushukan. Es una visita interesante, pero también delicada, porque está muy vinculada a la memoria bélica japonesa y no se puede tratar como si fuera un templo más entre farolillos y fotos bonitas.
En el museo vimos parte del relato japonés sobre la guerra, con especial peso de los kamikazes y de las cartas que algunos enviaron antes de sus misiones. Es una visita que impresiona y que conviene hacer con contexto, mirada crítica y tiempo para digerir lo que estás viendo.
Al salir, nos acercamos al parque Kitanomaru-koen, donde está el Nippon Budokan, el estadio cubierto en el que se celebran conciertos y eventos. Cuando pasamos había bastante gente esperando para entrar a un concierto, una escena muy distinta después del peso histórico del museo. Tokio, como siempre, cambiándote de registro sin avisar.
Cómo llegar: Kudanshita o Ichigaya. Cuándo ir: por la mañana o primera hora de la tarde, dejando tiempo suficiente para el museo si decides entrar.
20. Museo Ghibli, lo más bonito que ver en Tokio

Está en Mitaka, algo apartado del centro, así que no lo metería en una ruta a lo loco entre Shibuya y Asakusa. Hay que reservarle su hueco y, sobre todo, comprar las entradas con antelación. Nosotros las llevábamos ya compradas antes de llegar a Tokio, y es lo recomendable porque no es un sitio al que puedas plantarte alegremente esperando entrar.
Es una visita especialmente interesante si eres fan de Ghibli, del cine de animación o si viajas con niños que ya conecten con este universo. No es un museo enorme para estar todo el día, pero sí uno de esos lugares con encanto que se recuerdan.
Cómo llegar: estación de Mitaka, línea JR Chuo, y después paseo o bus. Cuándo ir: el día y hora que marque tu entrada; aquí no hay mucha improvisación posible.
Otros lugares secundarios que ver en Tokio

La milla de oro tokiota
Tokio tiene tantos planes que podríamos estar aquí hasta que nos llamasen del alojamiento preguntando si hemos abandonado la habitación. Estos no los pondría como imprescindibles de una primera visita corta, pero sí como extras si tienes más días o si alguno te encaja especialmente.
Kagurazaka suele recomendarse por su pasado vinculado a las geishas y por conservar algunas calles con aire tradicional. Nosotros fuimos después de Kioto y, sinceramente, no nos mereció demasiado la pena. No porque sea feo, sino porque veníamos con el listón tradicional por las nubes y claro, así no hay barrio que aguante.
Tokyo Dome City puede ser curioso si te gustan los estadios, los parques de atracciones urbanos o simplemente quieres ver otra cara de la ciudad. A nosotros el estadio nos recordó al Staples Center de Los Ángeles, y desde la zona se veía también el parque de atracciones.
También nos cruzamos con una zona llena de japoneses apostando a carreras de caballos. No lo metería como plan turístico principal, pero fue una de esas escenas cotidianas que se te quedan grabadas porque te sacan del Tokio más fotografiado y te meten en una ciudad más local, más ruidosa y bastante menos de postal.
¿Cuántos días se necesitan para ver Tokio? Itinerario según los días

Tumbas de los 47 Ronin en Tokio
Con 3 días en Tokio ves lo principal sin agobios. Con 4 o 5 días recorres los barrios con calma y te da para una excursión de un día. Menos de 2 días se queda muy corto para una ciudad de este tamaño. Te propongo una ruta de 5 días, haciendo 4 enteros en Tokio y después una excursión de un día. Después te digo cómo lo dividimos nosotros:
- Día 1: Asakusa (Senso-ji y Nakamise), Skytree desde fuera, Ueno (Ameyoko y parque), un paseo por Yanaka y Akihabara al caer la noche.
- Día 2: Harajuku (Takeshita y parque Yoyogi), Meiji-jingu, Omotesando y Shibuya por la tarde-noche (el cruce y Hachiko).
- Día 3: Shinjuku de día (mirador gratis del Edificio Metropolitano), Odaiba por la tarde para el atardecer y vuelta a Shinjuku de noche (Omoide Yokocho y Kabukicho).
- Día 4 (si tienes): mercado de Tsukiji para desayunar, sumo en Ryogoku, Palacio Imperial y Ginza, y la Torre de Tokio o el mirador de Roppongi al anochecer.
- Día 5 (si tienes): excursión de un día (Kamakura, Nikko o Monte Fuji).
Como te digo, nuestra propuesta fue muy diferente porque estábamos muy interesados en conocer algunos lugares de las afueras de Tokio, por lo que repartimos nuestros días en mañana/tarde en Tokio y mañana/tarde en otro lugar. Te explico:
- Día 1: Tokio: Parque Yoyogi, Takeshita, Ginza, Shibuya
- Día 2: Kamakura y Tokio: Museo de la Guerra, Staples, Kagurazaka y Akihabara.
- Día 3: Monte Fuji y Tokio: Ebisu Yokocho, Museo de la Cerveza, 47 Ronin, Roppongi y Gonpachi.
- Día 4: Tokio: entrenamiento de sumo, Tokio Sky Tree, Templo Senso-ji, Yokocho, Odaiba.
- Día 5: Marunochi, Palacio Imperial, Calle del Ramen, Teatro Kabuki, Kilómetro 0 Mercado del pescado y Museo Ghibli.
Dónde dormir en Tokio

En mi ventana del hotel de Akihabara
Nosotros nos alojamos en Akihabara y nos movimos por casi todo Tokio con la JR Yamanote sin tocar apenas el metro. En una ciudad así, dormir cerca de una estación de la Yamanote te ahorra horas y dinero. Para una primera vez, Shinjuku es la zona más cómoda y mejor comunicada; Asakusa es más tradicional y tranquila, y la zona de la estación de Tokio / Nihombashi te deja todo a mano. Reserva con tiempo, que Tokio vuela.
- Nuestro hotel de Akihabara es este que te enlazo: la habitación era pequeña pero muy mona, la cama cómoda y el personal súper amable. ¡Y mira qué vistas!
Qué comer en Tokio
Comer en Tokio es medio viaje. Y no, no todo es sushi, aunque el sushi de Tsukiji todavía me visite en sueños. En Tokio tienes ramen, yakitori, tempura, tonkatsu, okonomiyaki, sashimi, brochetas, curry japonés, izakayas y máquinas de tickets que al principio parecen una prueba de acceso a la NASA, pero luego se entienden bastante bien.
De lo que probamos, me quedo con varias experiencias. Los yakitori de barra en Shibuya y Omoide Yokocho son baratos, ricos y muy de meterte en ambiente. El ramen de Afuri en Ebisu nos pareció una parada estupenda, con su máquina, su barra y su sinfonía de sorbos. En Tsukiji comimos un sushi sencillísimo y brutal, de esos que te recuerdan que cuando el producto es bueno no hace falta marearlo.
También cenamos en Gonpachi, el restaurante que inspiró el escenario de Kill Bill, más por la experiencia completa que por ir buscando el mejor restaurante de Tokio. Y en Odaiba nos sentamos a comer una hamburguesa de estilo hawaiano en Kaina, viendo el atardecer sobre la bahía. Que no todo va a ser demostrar pureza gastronómica, hombre.
Consejo práctico: en muchos restaurantes pedirás en una máquina antes de sentarte. Eliges, pagas, te sale un ticket y se lo das al personal. La primera vez parece raro; la segunda ya estás como si hubieras nacido en Tokio, pero con menos fluidez y más cara de turista.
Excursiones desde Tokio

Una imagen de Kamakura
Una de las mejores cosas de Tokio es lo fácil que es escaparse un día a sitios espectaculares. Las tres que hicimos y repetiríamos:
- Kamakura, el gran buda y los templos junto al mar, a un paso de la ciudad.
- Nikko, los templos en la montaña (a nosotros nos llovió y aun así, qué pasada).
- Monte Fuji, la estampa de Japón por antonomasia.
Nosotros las hicimos por libre (si bien es cierto que antes era más complicado encontrar algo barato y asequible), pero si no quieres preocupaciones, he encontrado las siguientes excursiones CON GUÍA EN ESPAÑOL:
Todas tus preguntas sobre Tokio
¿Qué ver en Tokio si es tu primera vez?
Para una primera vez en Tokio, prioriza Shibuya, Harajuku, Shinjuku, Asakusa, Ueno, Akihabara, Odaiba, Tsukiji y un mirador como la Tokyo Tower.
¿Qué ver en Tokio con niños?
Con niños encajan muy bien Odaiba, Tokyo Disney Resort, LEGOLAND Discovery Center, el Museo Ghibli, parques como Yoyogi o Ueno y zonas fáciles como Asakusa.
¿Merece la pena Odaiba?
Sí, sobre todo al atardecer. El tren Yurikamome, la bahía, el Rainbow Bridge, la Estatua de la Libertad y los centros comerciales la convierten en una zona distinta.
¿Dónde ver manga y anime en Tokio?
Akihabara es el barrio más famoso para manga, anime y videojuegos, pero Nakano Broadway es una alternativa estupenda si buscas figuras, coleccionismo y tiendas más concretas.
¿Dónde comer ramen en Tokio?
Afuri, en Ebisu, es una buena opción para probar ramen en barra, pedir en máquina y vivir esa maravillosa normalidad japonesa de sorber fideos sin pedir perdón.
¿La subasta del atún sigue en Tsukiji?
No. La subasta del atún se trasladó a Toyosu. Tsukiji conserva su mercado exterior, con puestos de comida y barras de sushi perfectas para ir por la mañana.
Como ves, hay muchísimo que ver en Tokio y te lo podrás montar de diferentes maneras. ¡Espero haberte ayudado un poco al planteamiento de tu viaje. ¡Me cuentas a la vuelta!
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