Borgen, utopía política hecha serie

borgen
Birgitte Nyborg en borgen

Borgen exhibe su tercera y última temporada

Cada vez estoy más contenta con la programación que ofrece Canal + series. Es una pena que tenga que ser de pago, que los canales “gratuitos” de este país no sean capaces de ofrecer otra cosa que no sean series de televisión mediocres, que por supuesto no tengo pensado ver. En concreto hablo de la serie de televisión danesa Borgen, que ha tenido gran acogida en varios países europeos.

La trama de la primera temporada de Borgen, lejos de tener un ritmo trepidante, narra las artimañas (en el buen sentido de la palabra) políticas de la representante del partido moderado danés, Birgitte Nyborg, para hacerse con el ansiado trono de Primera Ministra y mantenerlo en pie, con sus ideas firmes e intactas.

En el juego del poder político que se narra en Borgen participan varios agentes externos, pero ineludibles en la escena gubernamental de cada país: empresarios y periodistas. Cobra especial protagonismo una joven e intrépida presentadora y reportera, Katrine, que intervendrá de manera activa en el engranaje del gobierno. Gracias sobre todo a una especial y cercana relación con Kasper, director de prensa de la Primera Ministra, que tiene un truculento pasado que intenta ocultar.

La primera temporada de Borgen arranca fuerte, con argucias, trapos sucios y demás acciones por parte de algunos importantes agentes que mantendran una lucha encarnizada por obtener el ansiado Primer Asiento. En las profundidades de lo más vil del ser humano subyace el peor de los sentimientos para ser escupido en forma de maneras carentes de ética.

En Borgen, Brygitte Nyborg se convierte en esta entrega en la conductora que todo ciudadano querría. Íntegra pero comprensiva, trabajadora y luchadora incansable, tanto que se convierte en la primera mujer en ser la Primera Ministra de Dinamarca. Lo duro será combinar su amplia dedicación gubernamental a la familiar… ¿pasará factura a sus relaciones conyugales? Hasta aquí puedo leer… Tendréis que ver Borgen, para comprobar cómo se pueden combinar ambas cosas.

En Borgen cuentan cómo forman gobierno los daneses una vez gana un partido (supongo que será así en la realidad, no soy especialista en política danesa jajajaja) Negocian las carteras de los ministerios, pudiendo otros partidos acceder directamente a los mismos. El reparto depende del apoyo prestado en las elecciones al partido ganador, formando así una colación. Alianza que se ve premiada de manera directa con un ministerio, habiendo así diversidad de ideologías al frente de cada administración.

Otra de las cosas que me llamó la atención de sobremanera en Borgen, y que es una de las razones por las que titulo así es este post, es que la Birgitte Nyborg quiere la transparencia absoluta de su gobierno. Tanto, que no quiere que ninguno de los trabajos que ofrezcan a su marido sean de alguna empresa que se pueda beneficiar de las adjudicaciones del gobierno. ¿A que os parece una utopía? Porque aquí tenemos el ejemplo contrario, día tras día, hora tras hora, y lo más importante, y citando al filósofo Cholo Simeone, partido a partido. Todos son igual de oscuros, igual de opacos, igual de inservibles, igual de corruptos… La política en este país se ha convertido en un problema, en vez de en una solución. Estamos arrinconados en un submundo después de tantos golpes, después de tantas caídas, que yo no veo quién nos va a levantar. Hemos caído en el hastío de la desesperanza y en la indolencia de la desconfianza. Navegamos en la sinrazón de un mar lleno de falacias. Pero recuerda, TÚ tienes el timón.

Birgitte Nyborg, ¿tienes algo que hacer los próximos cuatro años? Ayyy…. ¡bendita ficción!

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