Costa Oeste de Estados Unidos. Día 5 Cañón del Colorado y Monument Valley

monument valley
Monument Valley

Nos despertamos en Williams y pusimos rumbo hacia el Cañón del Colorado (Arizona). Al entrar al Parque (por la entrada del South Rim) compramos el National Park Pass, una tarjeta que te permite visitar diferentes parques al país y que nos salía muy rentable. Más sería si volviésemos a Estados Unidos en este año, ya que el bono tiene un año de duración.

Cañón del Colorado

Una ardilla en el Cañón del Colorado

En el Grand Canyon National Park se pueden hacer varias rutas de trekking, según el tiempo y la capacidad física del visitante. En el Visitors Center hay paneles informativos con las diferentes rutas que se pueden realizar. La más atractiva quizás es una en la que bajas al fondo de Cañón y paseas junto al río Colorado, pero no disponíamos del tiempo para hacerla. Este trekking dura día y medio y se hace noche en la parte baja. Así que decidimos hacer una de las que bordean el cañón en la parte superior. Fuimos en autobús hasta el final de la ruta amarilla (Yaki Point) y realizamos una ruta de senderismo de aproximadamente 9 kilómetros. Como estábamos interesados en ver el Hopi Point (donde se pueden obtener unas magníficas vistas del río) nos cogimos el autobús hasta allí. Aprovechamos y también visitamos el Maricopa y el Powel (otros dos recomendados miradores y también más alejados).

Cañón del Colorado

Cañón del Colorado

Para realizar los trekkings es recomendable llevar algo de comer, ropa y calzado cómodo y una gorra o sombrero, ya que el sol no tiene clemencia (y menos con mi pelo negro). Por falta de agua no debéis preocuparos, ya que hay fuentes de agua potable a lo largo de todo el trayecto donde podréis rellenar vuestras botellas.

Cuando íbamos a abandonar el parque, hicimos una parada en el “Desert view” para tener una última vista del Cañón desde otro punto. Además, ahí se encuentra la Torre Vigía de los Indios Anasazi.

Impactados por la magnitud que nuestros ojos (y pies) habían podido disfrutar, nos marchamos hacia Monument Valley (Utah), donde tienen 1 hora más. El camino hasta allí es impresionante, ir bordeando y alejándote del Cañón es algo digno de disfrutar al volante. Poco a poco el paisaje te indica hacia donde diriges tus pasos. Un montón de puestos de indios te advierten que entras en terreno Navajo y te invitan a comprar la artesanía propia de la tribu. Si te apetece hacer una parada, podrás hacerte con un atrapasueños por un módico precio.

Por si no tuviésemos bastante con todo el decorado del que estábamos disfrutando, sintonizamos en la radio una frecuencia india donde ¡cantaban sin parar! Si os animáis a hacer este viaje, no dudéis en buscarla, hace que te sumerjas de lleno en su cultura.

Cuando nos acercábamos a Monument Valley me hice pequeña, muy pequeña, ante la grandes estructuras que se abrían a bocados en la rojiza inmensidad. Es uno de los lugares más increíbles que existen en el planeta tierra y que de lo mucho que me sorprendió me entraron casi ganas de llorar jajajaja. Para mí, lo mejor de todo el viaje.

monument valley

Monument Valley

Después de hincharme a hacer fotos de todo el paraje, fuimos a consultar cuánto costaba bajar en jeep a explorar este idílico lugar. También se puede bajar en tu propio coche, pero después de la paliza del paseo mañanero, no nos apetecía estar peleando con el terreno arenoso y los baches de la bajada. Nos asustaron con el precio y apostamos por intentarlo por nuestra

Monument Valley al atardecer

Monument Valley al atardecer

cuenta. Cual fue nuestra sorpresa, que un indio de los que allí trabajaba nos siguió y nos preguntó que cuánto podríamos pagar. El hombre dirigiría una excursión en unos minutos y le faltaban dos plazas que cubrir. Finalmente, nos salió la expedición por un precio mejor y accedimos a realizarla. Además, cuando vas por tu cuenta no puedes acceder a una parte de la ruta que solo pueden hacer los jeeps, en el que se puede ver un arco que simula un ojo en el cielo.

Un tour de casi tres horas entre esos monumentos de tierra y arena fruto de la más salvaje naturaleza. Pensar que la mano del hombre no ha intervenido en estas enormes figuras pone a uno los pelos de punta.

Atardecer en Monument Valley, Utah

Atardecer en Monument Valley, Utah

Llegamos al punto de salida casi al atardecer, hecho que agradecí encarecidamente y que recomiendo hacer. Si vais a visitar este Parque Nacional, os aconsejo que lo hagáis al ocaso. La luz que baña estos gigantes de arena es totalmente diferente a cuando llegas y la puesta de sol se quedará grabada en tu memoria para siempre. ¡Parece que en este lado del mundo el sol es más grande!

Con una sonrisa que no se me podía borrar de la cara, abandonamos el Monument Valley para poner rumbo hacia Page (Arizona). Respiramos aliviados al comprobar que era una hora menos, y que nos daría tiempo a cenar.

Atardecer en Monument Valley, Utah

Atardecer en Monument Valley, Utah

 

Al entrar el Page nos sorprendió la gran cantidad de iglesias (la mayoría mormonas) que nos recibieron en la entrada. Dos hileras interminables de centros religiosos a ambos lados de la carretera te dan una bienvenida al pueblo de lo más celestial.

Como esta vida parece ser una gran balanza, no todo podía ser bueno. Nos tocó una habitación de hotel terrible, con muebles de antes de la Guerra de la Independencia, que olía a cloaca y cargada de electricidad. Para rematar, no nos dieron de cenar en ningún lado, ¡en Page cierran los restaurantes a las 9 (o antes)! Por lo que si pretendes comer algo después de las 8 y media, acabarás cogiendo algo en la gasolinera como nosotros. Espero que vosotros podáis comerlo en el interior de vuestra habitación, porque la nuestra nos daba tanto asco que lo hicimos en el coche jajajaja

A pesar de ese fin de fiesta, nada podría ensombrecer el gran día que habíamos disfrutado. ¡Fue perfecto e inolvidable!

Fotos: Nikon D80 y iPhone 5 by Araceli Rodríguez ©

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