Melbourne es bien conocida por los amantes del tenis por ser una de las capitales de los 4 Grand Slam. Lejos de eso, debería ser más popular por ella en sí, por sus rincones especiales, por su alma y por coronarse como uno de los imprescindibles que ver en una ruta de 30 días por Australia. Vamos, nosotros no dudamos ni un momento en incluirla en la nuestra. Sería la mejor manera de poner nuestro punto y final a nuestra luna de miel en Australia en agosto. ¿Habrá merecido la pena este final?
Esto te lo voy a contar al final de esta guía práctica para ver Melbourne pero te adelanto que llegamos en un mal momento del viaje: el cansancio hacía mella, teníamos ya el Stenhdal por las nubes y el listón no podría estar más alto. Después de conocer Sidney, la Gran Barrera de Coral, el desierto de Uluru... una llegaba con las expectativas muy altas. No sé si a ti te pasa, pero yo cuando llevo ya días de viaje, mi sorpresa es mucho más exigente.
Si estás buscando qué ver en Melbourne, te lo adelanto: no es una ciudad de un único monumento cuya fama atraviesa continentes (como puede ser la ópera y Sidney). Aquí el encanto está en los detalles, en su alma. Porque, si eres como yo, de la que busca esas ciudades que tienen ‘algo más’, ese alma que guarda rincones inesperados, Melbourne es tu sitio. Calles de graffitis donde podrías pasarte horas, el tranvía gratis que te salva la vida (y el presupuesto) en el centro, los mercados donde se come mucho mejor de lo que esperas y esas playas “de ciudad” donde puedes ver pingüinos si así se les antoja. Y algo que no esperaba: ¡un café delicioso! No exagero si te digo que estaba deseando salir a pasear para hacerlo café en mano. Así que apúntalo en tus notas antes de viajar a Melbourne: tomar café, mucho. Fíjate que ese fue el primer consejo que nos dio la recepcionista de nuestro HOTELAZO (luego te lo enseño) sobre qué ver o qué hacer en Melbourne.
Otra cosa que te encontrarás en esta guía además de qué ver en Melbourne, además de dónde alojarte y qué comer, es los magníficos lugares que ver en los alrededores de Melbourne. ¿Sabías que puedes combinar la capital del sur de Australia con la famosísima Great Ocean Road, Phillip Island y Wilsons Promontory. La idea no es agobiarte, sino enseñarte los lugares que vimos nosotros en nuestra ruta de 1 mes viajando por Australia, para que decidas si incluirlo en la tuya. O si solo tienes unos días para invertir en Melbourne, elijas el que más se adapte a tus gustos y preferencias.
Índice de contenidos
Centro de Melbourne: Federation Square y Flinders Street Station
Uno de los lugares que ver en Melbourne que te van a volver un poco loco es el cruce entre Federation Square, Flinders Street y el río Yarra. En unos pocos metros te encuentras la arquitectura más moderna, una estación histórica, tranvías enmarañando todo, museos y muchísima vida callejera. Y todo ello lo podrás observar desde una tumbona como hicimos nosotros. Te cuento todo.
Qué ver en Federation Square
Federation Square es ese sitio que, en fotos, parece un amasijo raro de edificios angulosos y luego en persona, cuando cobra vida, es un lugar que te va a encatar. Es la típica plaza donde siempre está pasando algo: pantallas gigantes, conciertos, eventos culturales, gente tirada en las escaleras simplemente mirando el flujo de la ciudad. Además, hay unas tumbonas geniales donde puedes hacer todo eso mientras descansas de tu pateada por la ciudad, como fue nuestro caso. ¡Un punto genial para que, si viajas con niños a Melbourne, ellos puedan jugar en la enorme plaza y tú los puedas vigilar estando literalmente tumbado! ¿Y con qué en la mano? Efectivamente, querido amigo cafetero, con un delicioso café de Melbourne.
Si quieres disfrutar de Federation Square con menos gente, te recomiendo que vayas a primera hora del día pero a mí me volvió loca por la tarde. Con el sol cayendo sobre todas las personas que llenaban de vida la plaza. ¡Tú eliges!
Flinders Street Station
Cruzando la calle desde Federation Square tienes la mítica Flinders Street Station, ese edificio amarillo con cúpula verde que sale en todas las fotos de Melbourne y que te va a encantar ver. Aunque esta estación es de 1854 te va a parecer más antigua y queda genial en medio de tanta modernidad.
¿Sabías que su andén principal es el segundo más largo de Australia y el número 18 del mundo?
Además de deleitarte con uno de los edificios más bonitos que ver en Melbourne, puedes entrar y curiosear su interior. No sé a ti, pero a mí las estaciones de tren por dentro tienen bastante encanto, y esta en especial, tiene unos relojes muy chulos.
Ribera del río Yarra
Desde Flinders Street Station, si sigues caminando, llegas al río Yarra, que es otro buen sitio para entender cómo funciona la ciudad: carriles bici, runners, terrazas, barcos turísticos y vistas hacia Southbank (donde luego tendrás el Eureka Skydeck y más movida).
Es una zona muy guay para pasear o para tomarte algo en alguna de sus terrazas. Aunque también es un lugar donde, si viajas en invierno a Melbourne, notarás que el frío se vuelve más húmedo, incluso se intensificará la brisa. En nuestro caso fue así, pero a mí nadie me iba a quitar el mejor atardecer de Melbourne: cuando el skyline se enciende y el sol se refleja en el río. Así que, a pesar del frío, me fui a disfrutar de este espectáculo mientras papá murziélago y mini murzielaguita se tomaban un chocolate caliente (mentira, el primero se tomó una cerveza) en un bar de la ciudad.
Este combo de tres puede ser una buena toma de contacto con la ciudad si aterrizas aquí
Si has llegado con jet lag, este combo Federation Square + Flinders Street Station + paseo junto al río es un plan ligerito que te hace conectar con Melbourne. Desde aquí luego es fácil enlazar con el tranvía, las calles de graffitis o cruzar el puente hacia Southbank.
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Las calles de graffitis de Melbourne: Hosier Lane y AC/DC Lane
Si hay algo que convierte a Melbourne en una de las ciudades más molonas de Australia son sus callejones llenos de graffitis. Porque además, lo genial de estas calles (y de la ciudad en general) no hay masificación por lo que puedes pasear y hacer fotos tranquilamente (por lo menos en invierno). No es un mural suelto para la foto de turno: son calles completas pintadas de arriba abajo, que cambian constantemente.
Estas calles de los graffitis es un lugar que ver en Melbourne que sale en todas las guías y a mí me parece bastante pintoresco. Así que bueno, merece una visita. Si solo tuvieras tiempo para ver una, sería Hosier Lane. Está justo enfrente de Federation Square, cruzando la calle, así que es ideal para enlazar con el primer paseo por el centro.
Además, es una buena parada con niños porque no hay coches, pueden moverse con cierta libertad y siempre hay algo que mirar.
AC/DC Lane y Duckboard Place: rock, bares y murales
A unos minutos andando tienes AC/DC Lane, probablemente la callejón con mejor nombre del viaje. Aquí la sensación es un poco distinta a Hosier Lane: son murales dedicados a la música y al grupo, pero también a otras bandas y cultura pop. También encontrarás bares y locales que, supuestamente, dan vidilla a la zona sobre todo por la noche (en nuestro caso, esto no lo comprobamos).
Pegada está Duckboard Place, otro callejón donde merece la pena asomarse ya que estás por allí. No hace falta que te estudies el mapa al milímetro: lo normal es que vayas enlazando uno con otro casi sin darte cuenta.
Con peques quizá no te entretengas tanto en los bares, pero como paseo corto con murales diferentes a los de Hosier, merece la parada.
Center Place, Degraves Street y el encanto de los callejones estrechos
Más allá de los graffitis, Melbourne tiene una red de laneways (callejones) llenos de cafeterías diminutas, sillas en mitad del paso y fachadas algo destartaladas que le dan mucha personalidad al centro. ¡Vamos a mí me encantó! De hecho en Center Place, me hice una foto que sigue siendo la que tengo de perfil en Tiktok.
En Degraves Street vas a encontrar un montón de terrazas y cafeterías donde hacer un descanso. ¡Tienen bastante buena pinta! Pero no puedo decirte qué tal están de precio porque nosotros no nos sentamos.
Otras calles que podrías marcar en tu guía de qué ver en Melbourne son Hardware Lane y Oliver Lane, dos calles ‘menos llamativas’ que las anteriores pero por las que quizás quieras dar un paseo durante tu visita por la ciudad.
No hace falta que las veas todas como si estuvieras tachando una lista; al final, la gracia de Melbourne es dejarte llevar un poco por los callejones. Pero sí es útil tener localizadas al menos Hosier Lane, AC/DC Lane, Center Place y Degraves Street para montar un recorrido con lo más granado de la ciudad.
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La antigua cárcel de Melbourne, un lugar que ver en Melbourne

Luego, he visto que no, que la entrada es con audioguía, así que podíamos haberlo hecho. Pero bueno, errores que uno comete durante el viaje. ¡Es difícil llevarlo todo hilado! Por si tú quieres visitarla, te dejo el enlace a las entraas.
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Bliblioteca de Melbourne, un lugar precioso que ver en Melbourne

Lo primero que impresiona es la sala de lectura bajo la cúpula. Subes, asomas la cabeza y te encuentras un espacio enorme, octogonal, con mesas de madera, lámparas verdes y estanterías hasta donde alcanza la vista. Es de esos lugares donde, aunque no tengas nada que estudiar, te entran ganas de sentarte y hacer como que trabajas solo por estar ahí. Desde las plantas superiores puedes mirar la sala desde arriba y la vista es todavía más espectacular.
Si viajas con niños, hay una zona infantil con libros, juegos y espacios pensados para ellos, y fuera, en la parte de la entrada, suelen montar actividades, exposiciones temporales y espacios interactivos. Y luego está el ajedrez gigante del exterior, que se convierte en un puno extra para añadir a tus planes con niños en Melbourne.
Además, está muy bien situada dentro de la ruta del centro, así que puedes encajarla el mismo día de graffitis, mercados o incluso antes de ir a ver zarigüeyas a Flagstaff Gardens. No te va a robar medio día, pero sí te deja la sensación de haber visto uno de los interiores más chulos de la ciudad sin pagar entrada de museo.
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Southbank y Eureka Skydeck: los mejores miradores de Melbourne

Pero antes vamos a hacer una parada en el Southbank, una zona muy cómoda para pasear con la ciudad de fondo. Ahí encuentras restaurantes, terrazas e incluso algún músico que te ameniza el paseo. Y sobre todo te lleva ala torre del Eureka Skydeck, uno de los edificios que visitar en Melbourne.
El Melbourne Skydeck es el mirador clásico que visitar en Melbourne: subes a una planta alta (muy alta), te das la vuelta completa alrededor y ves la ciudad desde todos los ángulos. Rascacielos, el río, los parques, el puerto… De hecho este es el mirador más alto de Melbourne.
Tienen también la experiencia The Edge, una especie de caja de cristal que sale del edificio y donde ves el vacío bajo tus pies. La verdad que no es nada cara la entrada que cubre este cubo y además te incluye una foto de recuerdo. Mira a ver qué te convence más.
Ambas entradas salen a un precio razonable para tratarse de un mirador. Es el típico gasto que duele un poco al pagarlo, pero luego agradeces haberlo hecho, sobre todo si pillas puesta de sol y comienzas a ver cómo se enciende la ciudad.
Es fácil de llegar, se ve bonito de día y de noche, y encaja perfecto en cualquier plan de ‘qué ver en Melbourne’ aunque solo sea para sentarte un rato a mirar la ciudad desde otra perspectiva.
Shrine of Remembrance: el monumento a los caídos con las mejores vistas de Melbourne
El Shrine of Remembrance es el gran monumento a los caídos en la guerra de Melbourne. Se construyó originalmente para recordar a los soldados de Victoria que murieron en la Primera Guerra Mundial, pero hoy honra a todos los australianos que han servido en distintas guerras y misiones de paz.
Está en la zona de Kings Domain, al final de St Kilda Road, rodeado de jardines. Por fuera parece una mezcla de templo clásico y mausoleo, muy sobrio, muy imponente. Por dentro tiene salas con exposiciones, la piedra de recuerdo, medallas y espacios pensados para explicar toda la parte histórica sin que se haga eterno.
Aunque no seas muy de historia militar, merece la pena por dos cosas:
- El simbolismo: es el epicentro de las ceremonias de ANZAC Day (se celebra el 25 de abril) y Remembrance Day (el 11 de noviembre), y se nota que es un lugar importante para los australianos.
- Las vistas (sin duda lo mejor para mí): subiendo a la parte superior tienes una panorámica muy chula de Melbourne, con la ciudad al fondo y los jardines delante.
Jardín Botánico de Melbourne, con jardín para niños
El Royal Botanic Gardens, en un principio, no estaba en nuestra lista de imprescindibles que ver en Melbourne, pero finalmente decidimos que podría ser divertido para Noa. Es un sitio genial para hacer una pausa y disfrutar de la tranquilidad, en medio de la maravillosa maraña de plantas y árboles.
La primera buena noticia: la entrada es gratuita, salvo eventos especiales muy concretos, por lo que te insto a comprobarlo en su página antes de ir.
Si vas en verano, entiendo que será un lugar muy agradable para escapar del calor. Si vas buscando sombras y tranquilidad, puede ser un buen plan en Melbourne, pasear junto al lado y refugiarte a la sombra de algún árbol. Eso sí, si no es época de anidación de las urracas como cuando fuimos nosotros. Entiendo que será en invierno pero ojo (nunca mejor dicho) con estos animalitos del señor. Había carteles por el Jardín Botánico de Melbourne advirtiendo que tuviésemos cuidado con los ojos porque había urracas anidando. En temporada de cría algunas urracas se ponen intensitas y hacen sus famosos “swoops”, lanzándose sobre la gente para defender el nido, así que no es mala idea llevar gafas de sol y estar un poco atento si ves señales de aviso.
Mucho cuidado si están anidando urracas, ya sea aquí o en todo el país, pueden atacar a los ojos para defender a sus crías.
Uno de los rincones que más suelen gustar a los peques es la parte de bambú, donde el camino se convierte en una especie de pequeño túnel verde. No te esperes estar en el Bosque de Bambú de Japón pero es bastante aparente y, sobre todo, divertido para darse unas carreras.
Ian Potter Foundation Children’s Garden, el jardín para niños de Melbourne
Además, dentro del propio jardín está el Ian Potter Foundation Children’s Garden, que es básicamente un jardín pensado solo para niños: zonas de agua en temporada cálida, caminos, escondites, un mini bosque de bambú, espacios para trepar, cavar, mojarse y explorar sin estar todo el rato con el “cuidado con la carretera”. Es un área vallada, con horarios propios (suele abrir de 10:00 a la puesta de sol, de miércoles a domingo, y todos los días en vacaciones escolares). En nuestro caso, en invierno, estaba bastante tranquilo y sirvió para que Noa estuviese un rato explorando a su aire.
El jardín botánico está muy cerca del Shrine of Remembrance, así que lo ideal es combinar ambos: subir primero al monumento, ver la ciudad desde arriba y luego bajar a caminar un rato por los jardines, dejar a los niños en su zona infantil y rematar el día en modo tranquilo. No es de esos lugares que salen siempre como primer resultado cuando buscas ‘qué ver en Melbourne’, pero en la práctica es uno de los sitios donde más rato apetece quedarse.
Parques y zonas verdes de Melbourne: Flagstaff Gardens, el “parque de las zarigüeyas”
Un parque que nos quedaba literalmente al lado de nuestro alojamiento y tenía ‘algo especial que ver en Melbourne’ fue el que nosotros llamábamos: parque de las zarigüeyas. No es otro que el Flagstaff Gardens, un parque no demasiado grande que por el día seguro que pasará desapercibido para ti. Eso sí, si viajas con niños a Melbourne seguro que no porque tiene una zona de parque infantil.
Pero lo interesante llega al caer la tarde, cuando empiezan a aparecer las zarigüeyas bajando de los árboles y moviéndose por las ramas como si estuvieran en su salón. Por si nos faltase alguno de los animales de Australia que tachar de la lista, añadimos las zarigüeyas en Melbourne. Eso sí, puede costarte verlas porque son muy pequeñas, pero quédate un rato mirando a la copa de los árboles y seguro que las ves.
Eso sí, aquí aplica el clásico de todos los animales ‘mirar sin tocar’: no darles comida, no intentar cogerlas ni hacerte el selfie pegado a ellas.
Albert Park Lake, paseo entre cisnes negros y circuito de Fórmula 1
Albert Park Lake es uno de esos sitios que, al estar un poco alejado del centro de Melbourne, igual se te escapa. Y la verdad que merece bastante la pena incluirlo en tu lista de que ver en Melbourne. Es un lago enorme rodeado de zonas verdes, con vistas al skyline de Melbourne y un detalle que a los peques (y no tan peques) suele flipar bastante: cisnes negros.
Lo curioso del lugar es que está justo donde montan cada año el circuito urbano de Fórmula 1. Cuando no hay carrera, es un parque bastante tranquilo, con gente corriendo, bicis, familias paseando y algún día con un viento infernal que no te deja disfrutar del ambiente, como cuando fuimos nosotros. ¡Jajaja! Es lo que tiene viajar al sur de Australia en invierno.
No es un sitio al que iría el primer día, ni siquiera lo incluiría de una manera apretada si no tienes tiempo, pero te coincidirá si vas a visitar las playas de Melbourne. Así que, por lo menos ve a saludar a los cisnes. ¡A nosotros nos parecieron muy curiosos!
Chinatown de Melbourne y sus food courts
Chinatown tampoco es un sitio espectacular que ver en Melbourne, pero a mí sí me llama la atención visitar los barrios chinos de las grandes ciudades. Está pegado al centro, así que es muy fácil encajarlo el mismo día que callejeas por los laneways o visitas la cárcel.
La zona principal se organiza alrededor de Little Bourke Street. Ahí se concentran los restaurantes, supermercados asiáticos y, los famosos food courts. En vez de pelearte por encontrar una mesa en un único sitio, entras en un edificio, subes o bajas un piso y de repente tienes puestos de comida asiática por todas partes: ramen, dumplings, platos cantoneses, vietnamita, coreano…
Uno de los que probamos, el Paramount Food Court, es exactamente eso: un espacio donde cada uno puede escoger lo suyo y luego os sentáis juntos. Para los niños es perfecto porque siempre hay algo que les encaja (arroz, noodles, algo rebozado) por si no son de los que se abren ‘a comer al mundo’. Por aquí, he de confesaros, que además de una pequeña fan de las hamburguesas, es también una loca de la comida asiática, así que estos barrios siempre nos vienen bien.
Chinatown es también buena idea para cenar si os quedáis por el centro: se llega fácil andando o en tranvía, hay mucho movimiento, y los precios suelen ser bastante más amables que en los restaurantes más molones de otras zonas.
Mercados de Melbourne: Queen Victoria Market y South Melbourne Market
Si hay algo que Melbourne hace muy bien, además del café, son los mercados. Son el tipo de sitio que te sirve para todo: desayunar, picar algo, comprar cuatro cosas de supermercado, esconderte de la lluvia y, de paso, ver a media ciudad pasando por allí.
Queen Victoria Market y su Summer Night Market
El más famoso es el Queen Victoria Market, al norte del centro. Es enorme y un poco caótico, en el buen sentido. Hay puestos de fruta y verdura, carnicerías, quesos, tiendas de souvenirs, ropa y una zona cubierta donde se concentran muchos puestos de comida.
Si coincide tu visita con el Summer Night Market, mejor todavía: los miércoles de verano, de 17:00 a 22:00, los puestos de comida, música en directo y luces toman los mismos tinglados del mercado. Las fechas exactas cambian cada año, así que antes de ir merece la pena echar un ojo a la web oficial del Queen Victoria Market. Este año el Sumer Night Market del Queen Victoria Market será desde el 19 de noviembre de 2025 al 11 de marzo de 2026.
South Melbourne Market, el otro mercado top que ver en Melbourne
Más al sur, cerca de la zona de South Melbourne, está el South Melbourne Market, bastante más manejable y con un punto más local. También tiene una parte de mercado de alimentación clásico y otra de comida preparada donde se come fenomenal. Si te alojas por esa zona o piensas acercarte a Southbank y alrededores, es una parada de paso para organizar una comida sin complicarte, con bastante oferta para niños y adultos sin tener al famoso McDonalds. Por cierto, con respecto a este último, para nosotros fue nuestra arma cuando estábamos de roadtrip. Tanto es así que nos tatuamos un koala con unas patatas fritas.
Si vas justo de tiempo, yo priorizaría Queen Victoria Market por tamaño y ambiente, y dejaría South Melbourne Market como extra si te pilla de camino. En nuestro caso, el primero nos pillaba de paso entre nuestro alojamiento en Melbourne y el centro.
Lugares curiosos que ver en Melbourne: degustando la ciudad
Melbourne se toma el café muy en serio y nosotros nos beneficiamos de ello. Y eso se nota en cada esquina del centro, con cafeterías diminutas, baristas concentradísimos y gente con vaso en mano a todas horas. Si te gusta el café, por favor hazme caso y disfrútalo cada vez que puedas.
Lune Crossanterie, ¿los mejores cruasanes del mundo están en Melbourne?
Pero no solo quiero hablarte del café con uno de los planes estrella que hacer en Melbourne. La estrella golosa absoluta es Lune Croissanterie, esa pastelería que siempre aparece en listas como “mejores croissants del mundo”. Nosotros fuimos (OF COURSE) y os lo conté en directo en Tiktok como puedes ver en este vídeo. El local es minimalista tirando a laboratorio, y lo normal es encontrar cola en la puerta en temporada alta, sobre todo a primera hora de la mañana o en fin de semana. ¿Merece la pena? Mmmm bueno, no está mal. Pero teniendo en cuenta el precio (4€ la pieza) y que tenemos París aquí al lado, te diría que tampoco es para tirar cohetes. También te digo que no seré yo una persona muy de dulce, así que lo mejor, si te sobran unos cuantos dólares australianos es que hagas la prueba por ti mismo.
Chuckle Park, uno de los bares curiosos que ver en Melbourne
Luego están los bares y rincones curiosos como Chuckle Park Bar. Es uno de esos locales metidos en un callejón, con decoración cuidada y ambiente bastante desenfadado. De día puede ser una parada simpática para tomar algo rápido; de noche tiene más aire de bar escondido para mayores. Nosotros fuimos por la tarde a hacer una paradita cervecera de rigor.
Estos son dos de los lugares que ver en Melbourne en modo gastronómico que destacaría, por ser curiosos y demás. Así que apúntatelos en tu lista por si te apetece hacer alguno de los dos planes.
Playas de Melbourne: St Kilda y Brighton Beach
La verdad es que yo llegué a la ciudad un ‘poco virgen’ porque no había investigado demasiado sobre qué ver en Melbourne (ese trabajo lo hace papá murzielago) pero no me esperaba que hubiese que incluir en la lista la zona de playa, sobre todo yendo en invierno en Melbourne. Pero ya te digo yo que merece la pena y mucho. Así que si tienes coche no pierdas la oportunidad de visitar las playas de Melbourne e incluirlas en tu ‘to do list’.
St Kilda: paseo marítimo, pingüinos y parque de atracciones
St Kilda es la playa más mítica de Melbourne. Tiene un paseo marítimo largo, un muelle al que se llega caminando y unas vistas estupendas del skyline, especialmente al atardecer. Es el típico sitio donde puedes pasar unas horas sin hacer nada especialmente productivo: paseo, arena, algún helado y observar cómo la ciudad se ve cada vez más lejana.
El punto estrella para muchas familias es el St Kilda Breakwater, el espigón donde, al amanecer y al atardecer, aparecen pingüinos que viven allí. Nosotros fuimos a media mañana, así que de pingüinos nada de nada. Tampoco es algo que nos importara porque los vimos más adelante… Te cuento más abajo. No es algo preparado tipo espectáculo, sino una colonia que se ha montado su vida en las rocas del rompeolas. Conviene ir con algo de margen, respetar distancias (hay voluntarios controlando el tema) e ir con las expectativas justas.
Justo al lado tienes Luna Park, un parque de atracciones clásico con su entrada en forma de cara gigante que da un poco de risa y un poco de miedo a la vez. ¿Te suena de algo ese nombre? Te lo enseñé en el post de Sidney, ya que hay otro allí. Cuando fuimos nosotros estaba cerrado, no sabemos si por obras o mantenimiento.
Brighton Beach: las casitas de colores

Brighton Beach en Melbourne
¡Uno de los lugares que ver en Melbourne preferidos de Noa, sin duda! No sabéis lo bien que se lo pasó recorriendo todas y cada unas de las famosas casitas de colores de Brighton Beach. Y es que si tienes coche, Brighton Beach con sus 85 casitas de colores alineadas frente al mar es uno de los lugares que ver en Melbourne imprescindibles. Son antiguas casetas de baño privadas que se han convertido en icono fotográfico absoluto. De hecho, según leí en su día, algunas de estas casas son una especie de ‘salones de reunión’ de sus dueños cuando hace buen tiempo, para tomarse una cerveza viendo el mar.
La gracia, además de los colores, está en que desde la arena se ve también el skyline de Melbourne a lo lejos, así que las fotos tienen doble combo: ciudad + playa + casitas. Si tienes que elegir una sola playa “muy Melbourne”, Brighton se lleva el premio, y St Kilda si consiguies ver a los pingüinos. Como te digo, nosotros no tuvimos el mejor día, meteorológicamente hablando.
Alrededores de Melbourne, no te quedes solo en la ciudad
Una de las cosas que más me gustó del viaje a Melbourne es que la ciudad no se acaba en los edificios. En nuestro caso, vinimos por la Great Ocean Road hacia Melbourne, visitamos la ciudad y completamos con Wilsons Promontory y Phillip Island.
Great Ocean Road: acantilados, fauna y curvas infinitas
La Great Ocean Road es la típica carretera que no es solo el destino, sino el plan en sí. Vas encadenando miradores, playas, bosques de eucaliptos y pequeños pueblos donde el tiempo va a otro ritmo y el aire también (ojito con esto). Lo puedes apreciar perfectamente en nuestras fotos del post que escribimos específicamente sobre esta zona:
Las paradas de esta zona suelen ser: Bay of Islands, Bay of Martyrs, London Bridge, The Grotto, Loch Ard Gorge con su playa resguardada y el mirador de Tom & Eva Lookout, hasta llegar a los famosos Doce Apóstoles y la bajada a la playa por los Gibson Steps.
La otra cara de la ruta tiene más que ver con los animales. En Tower Hill Wildlife Reserve nos cruzamos con emús, canguros y koalas, todo en un mismo sitio. Logans Beach Whale Nursery es el punto para intentar ver ballenas si viajas entre junio y septiembre. En nuestro caso se intuían muchas pero ningún espectáculo digno de reseñar.
Y también el faro del Cabo Otway, la carretera de Lighthouse Road, el área de Kennet River Nature Walk y, sobre todo, la noche en Bimbi Park, donde los koalas forman parte del paisaje a cualquier hora.
En medio de tanta naturaleza hay también guiños curiosos: la Great Ocean Road Chocolaterie & Ice Creamery, y la parada surfer en Bells Beach, en la zona de Torquay, con sus tiendas tipo Quiksilver y Rip Curl que hacen ojitos a cualquiera.
Dormir en la ruta, especialmente en sitios como Bimbi Park, toma nota del lugar fundamental que ver en los alrededores de Melbourne.
Phillip Island: la isla de los pingüinos enanos
A Phillip Island se tarda unas dos horas desde Melbourne, así que es manejable como escapada con noche incluida.
La estrella absoluta es la Penguin Parade, el momento en el que, al caer el sol, los pingüinos salen del mar y se van organizando en grupitos hacia sus madrigueras. Hay pasarelas de madera, gradas, diferentes tipos de entradas según la zona que quieras, y un centro de visitantes donde te explican un poco qué estás viendo. No es barato, pero como experiencia, se queda bastante grabada porque estás viendo a los pingüinos más pequeños del mundo. Eso sí: hace fresco, incluso frío, y el viento pega bien, así que no está de más ir preparado como si fueras al ártico aunque sea verano.
Phillip Island es el lugar donde ver a los pingüinos más pequeños del mundo.
De camino o antes de cruzar a la isla, en San Remo, está el Pelican Feeding, donde a una hora concreta del día dan de comer a los pelícanos y se montan unas buenas aglomeraciones de bichos enormes, que a un metro de distancia impresionan bastante más que en las fotos. Esta ‘costumbre’ comenzó hace muchos años con unos pescadores y ahora los pelícanos cuentan con su ración de comida.
Wilsons Promontory: rutas sencillas, playas perfectas y wombats de vecinos
Si la Great Ocean Road es la postal y Phillip Island es el parque temático de la fauna, Wilsons Promontory es el lugar donde de verdad sientes que estás en un parque nacional. Aquí hay menos miradores con nombre famoso y más senderos, playas amplias y animales cruzándote el paso como si fueras tú el invitado.
Desde Melbourne se tarda unas dos horas largas en llegar, así que conviene ir temprano y, si puedes, dormir dentro para aprovecharlo bien. Nosotros pasamos por varias rutas y playas bastante distintas entre sí, pero todas para parar y dar una vuelta.
En la costa, nombres como Picnic Bay, Whisky Bay, Squeaky Beach, Norman Beach o el mirador de Pillar Point van a estar en tu recorrido.
La guinda la pone la noche en Tidal River, la zona de camping principal del parque. Allí los wombats se pasean con bastante tranquilidad entre tiendas, caravanas y mesas de picnic, como si fueran los verdaderos dueños del lugar. A no ser que te pille un temporal en la costa sur de Australia y solo veas uno como en nuestro caso. ¡Menos mal que los vimos en Sidney!
Alojamiento en Melbourne: uno de los mejores del viaje

- Dos plantas, con espacio de sobra para que cada uno tuviera su rincón.
- Dos habitaciones, así que nada de camas supletorias encajadas con calzador.
- Cocina equipada, perfecta para desayunos tranquilos y alguna cena improvisada sin tener que salir.
- Terraza con vistas a la ciudad, de esas en las que te quedarías un buen rato simplemente mirando edificios.
Además de bonito, estaba muy céntrico, a un paseo del parque donde viven nuestras ya míticas zarigüeyas de Melbourne (Flagstaff Gardens). Eso hizo que, después de días intensos de visitas, pudiéramos escaparnos por la noche andando hasta el parque para verlas sin complicarnos la vida con transporte.
Fueron tres noches allí y, sinceramente, fue de los alojamientos más agradables de todo el viaje. Por ubicación, por comodidad y porque en mitad de una ruta larga sienta muy bien tener unos días en un sitio que se siente un poco ‘casa’ pero con vistas de rascacielos.
Todas tus preguntas sobre Melbourne
¿Cuántos días necesito para ver Melbourne y sus alrededores?
Lo ideal para ver qué ver en Melbourne con calma es 3 días en la ciudad más 2–3 días extra para alrededores (Great Ocean Road, Phillip Island y/o Wilsons Promontory).
¿Qué ver en Melbourne en 1 día si voy con el tiempo justo?
Con solo 1 día en Melbourne yo me quedaría en lo básico: Federation Square y Flinders Street Station, las calles de graffitis (Hosier Lane, AC/DC Lane, Center Place), un paseo por el río Yarra hasta Southbank y rematar en algún mercado o en Chinatown para comer. No da para mucho más sin ir corriendo.
¿Qué ver en Melbourne en 3 días incluyendo alrededores?
Con 3 días podrías hacer algo así:
Un día completo de Melbourne ciudad (centro, graffitis, mercados y parque de las zarigüeyas), otro día de zona marítima (St Kilda, Albert Park Lake y/o Brighton Beach) y un tercer día dedicado a una excursión potente: Great Ocean Road o Phillip Island, según prefieras acantilados o pingüinos.
¿Qué ver en Melbourne con niños?
Para viajar a Melbourne con niños funcionan muy bien: los graffitis (buscando murales chulos), Queen Victoria Market y South Melbourne Market para comer, Flagstaff Gardens con zarigüeyas al anochecer, Albert Park Lake con cisnes negros, St Kilda (playa + pingüinos del rompeolas + Luna Park) y el Eureka Skydeck para ver la ciudad desde arriba.
¿Dónde ver pingüinos en Melbourne y alrededores?
Tienes dos opciones principales:
En St Kilda, al atardecer o al amanecer, puedes ver pingüinos en el rompeolas del St Kilda Breakwater, en plena ciudad. Y en Phillip Island, la Penguin Parade es la versión organizada y “a lo grande”, con pasarelas y gradas para ver cómo salen del mar al anochecer.
¿Dónde ver koalas cerca de Melbourne?
Cerca de Melbourne vimos koalas en varios puntos en la zona de Great Ocean Road (faro del Cabo Otway, carretera de Lighthouse Road, Kennet River Nature Walk y alrededor de Bimbi Park).
¿Merece la pena hacer la Great Ocean Road desde Melbourne?
Sí, la Great Ocean Road merece mucho la pena si te atraen los acantilados y la fauna. Desde Melbourne puedes hacerla en uno o dos días, pero disfrutarse de verdad se disfruta durmiendo al menos una noche en la ruta (por ejemplo en Bimbi Park), para ir parando sin prisas en miradores, playas y zonas de animales.
¿Qué excursiones de un día se pueden hacer desde Melbourne?
Desde Melbourne puedes hacer en un día (o con noche opcional) excursiones a:
- Phillip Island (pingüinos, pelícanos y koalas en pasarela),
- Wilsons Promontory (rutas fáciles, playas y wombats si duermes en Tidal River)
- y tramos concretos de la Great Ocean Road, si sales temprano y no te importa conducir bastante.
¿Hace falta coche para ver Melbourne y sus alrededores?
Para moverte por Melbourne ciudad no hace falta coche: con el tranvía gratis, el resto de transporte público y algo de zapato cubres casi todo. El coche se vuelve muy útil (por no decir imprescindible) para hacer bien Great Ocean Road, Phillip Island y Wilsons Promontory, sobre todo si viajas en familia y quieres ir a tu ritmo.
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El último apunte que nos queda tocar en el post es la mejor época para viajar a Melbourne.
Nuestra experiencia, viajando en invierno australiano, fue un poco distinta: en la ciudad el tiempo no estuvo mal del todo. Días frescos, algo de nubes, alguna lluvia suelta… Se podía callejear, pasear tranquilamente, ver graffitis y mercados sin sufrir demasiado. El problema vino en cuanto salimos de la burbuja urbana.
En los alrededores —Great Ocean Road, Phillip Island, Wilsons Promontory— el clima decidió lucirse: viento incómodo, ratos de lluvia, sensación de frío de ese que se mete por todas partes. Fue, literalmente, la única zona de todo el viaje por Australia en invierno en la que el tiempo se puso realmente pesado. El resto del país nos brindó un clima bastante bueno pero aquí lo pasamos regular con el viento.
Pero claro, agosto es el mejor mes que barajamos para visitar Australia, ¡así que es lo que tocaba! Aún así repetiríamos esta zona en la misma época si hiciésemos el mismo tipo de viaje por Australia que hicimos.
¿Volveríamos en invierno? Sí, pero porque es el mes que mejor encaja para ver las zonas que queríamos visitar en Australia. Así que había que jugárnosla con el clima en algún lado. Eso sí, no había necesidad que hubiese vientos huracanados, señora Melbourne, también te digo. Espero que en la próxima seas más amable.
¡Espero que te haya servido esta pequeña guía para saber qué ver en Melbourne! Si te queda alguna duda, ya sabes que puedes contactarme por redes en @murzielaga o por email. ¡Buen viaje!
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